Hay desapariciones que, con el paso del tiempo, terminan encontrando una explicación. Otras quedan atrapadas entre hipótesis, pistas que no llevan a ninguna parte y preguntas que siguen sin respuesta décadas después. El caso de Ana Eva Guasch Melis pertenece a este segundo grupo.
El 21 de octubre de 2001, esta profesora de 27 años desapareció en Palma de Mallorca. Desde aquella madrugada nadie ha podido determinar qué ocurrió realmente con ella ni dónde se encuentra. Más de dos décadas después, el caso continúa formando parte de la crónica negra de Mallorca.
Una noche que terminó en la calle Aragón
Ana Eva Guasch era licenciada en Filología Hispánica y trabajaba como profesora en el colegio Santa Mónica de Palma y también impartía español a extranjeros. Vivía sola en un piso de alquiler de la calle Aragón, en Palma.
La noche del 20 de octubre de 2001, Ana Eva salió con unas amigas para celebrar el Día de les Verges. La noche transcurrió con normalidad y el grupo terminó en la zona del paseo marítimo. Ya de madrugada, alrededor de las 5:30 horas, Ana Eva llevó a algunas de sus amigas a sus casas y después regresó a su vivienda. Fue la última vez que se tuvo constancia de sus movimientos.
Según las informaciones publicadas posteriormente sobre el caso, Ana Eva habría llegado a su domicilio y alguien llamó a la puerta. La puerta no presentaba signos de haber sido forzada. A partir de ese momento comienza uno de los grandes interrogantes de la investigación: ¿quién estaba al otro lado de aquella puerta?

La alarma saltó cuando no acudió a trabajar
La desaparición no fue comunicada inmediatamente. Ana Eva no acudió al colegio donde trabajaba y tampoco avisó de su ausencia. Para quienes la conocían, aquello resultaba extraño. En un primer momento incluso se llegó a plantear la posibilidad de que hubiera abandonado voluntariamente su vida anterior. Sin embargo, esta hipótesis fue perdiendo fuerza a medida que avanzaba la investigación.
Su coche permanecía cerca de su domicilio y tampoco había indicios de que hubiera preparado una marcha voluntaria. RTVE recogió en 2021 que en la vivienda faltaban algunos objetos personales, entre ellos un edredón, una lámpara de mesilla y el ordenador de Ana Eva. La desaparición empezó entonces a adquirir otra dimensión.
Una vivienda sin signos evidentes de entrada forzada
Uno de los elementos que más preguntas generó durante la investigación fue precisamente la puerta del domicilio. No había signos evidentes de que alguien hubiera entrado por la fuerza. Esto llevó a los investigadores a contemplar la posibilidad de que Ana Eva hubiera abierto voluntariamente a la persona que llamó aquella madrugada.
Pero eso no permitió determinar quién era. Tampoco se encontró a Ana Eva. La vivienda se convirtió desde el principio en uno de los principales escenarios de la investigación y, con el paso de los años, volvió a ser registrada en busca de nuevas evidencias.
Una mancha de sangre y objetos que habían desaparecido
Con el paso del tiempo se conocieron otros detalles de la investigación. En el piso se localizó una mancha de sangre cuyo origen no pudo determinarse con las técnicas disponibles en aquel momento. También llamó la atención la ausencia de determinados objetos.
Entre ellos estaban el ordenador personal de Ana Eva, una lámpara y una colcha o edredón. Algunos investigadores llegaron a plantear que esos elementos podían estar relacionados con la desaparición, aunque las diferentes hipótesis sobre lo ocurrido nunca llegaron a convertirse en una explicación judicialmente probada.
Es importante hacer una distinción: Ana Eva desapareció, pero nunca se encontró su cuerpo, por lo que no puede afirmarse como un hecho probado que fuera asesinada. Esa incertidumbre es precisamente una de las características que hacen que su caso continúe siendo uno de los grandes misterios de la crónica negra mallorquina.
Las investigaciones y los sospechosos
La investigación policial se prolongó durante años. En 2003, la Policía citó a un hombre como sospechoso dentro de las pesquisas. La prensa de la época informó de que finalmente no se formularon cargos contra él.
En 2010 volvió a producirse un movimiento importante en la investigación. La Policía detuvo a un hombre identificado como R.M.V., al considerar que existían nuevos indicios relacionados con la desaparición. Después de prestar declaración quedó en libertad con cargos.
Uno de los elementos que aparecieron durante las pesquisas fue un fragmento de una tarjeta encontrado durante un registro de la vivienda. La Policía relacionó posteriormente aquel objeto con el hombre investigado. Sin embargo, aquella investigación tampoco permitió esclarecer definitivamente qué había sucedido con Ana Eva.
Una investigación que no consiguió encontrar la respuesta
Durante los primeros años se realizaron búsquedas, declaraciones y diferentes líneas de investigación. En 2002, seis meses después de la desaparición, el caso permanecía prácticamente estancado y el juzgado había acordado el sobreseimiento temporal de las diligencias a la espera de nuevos indicios.
La familia y los amigos de Ana Eva insistieron durante años en la necesidad de mantener abierta la investigación. También se creó la asociación Amigos de Ana Eva Guasch, que impulsó iniciativas para evitar que el caso quedara olvidado. Pero ninguna de las líneas abiertas consiguió conducir hasta ella.
Ana Eva Guasch sigue sin aparecer
En 2013, el Boletín Oficial del Estado publicó un edicto del Juzgado de Primera Instancia número 4 de Palma relacionado con el expediente para la declaración de fallecimiento de Ana Eva Guasch. El documento señala que no se tenían noticias de ella desde el 21 de octubre de 2001 y recuerda que ya se había declarado su ausencia legal en 2003.
La publicación judicial no resolvía el misterio. Simplemente reflejaba una situación que llevaba ya más de una década abierta: Ana Eva seguía desaparecida.
Más de 20 años después
El tiempo ha convertido el caso de Ana Eva Guasch en uno de los episodios más conocidos de las desapariciones sin resolver de Mallorca. No se ha podido establecer judicialmente quién fue responsable de su desaparición. Lo que permanece son los últimos movimientos conocidos de una joven profesora de 27 años, su vivienda de Palma, algunos objetos que desaparecieron con ella y una investigación que durante años intentó encontrar respuestas.
Un caso que no debería quedar en el olvido
La crónica negra no debería limitarse a enumerar asesinatos o desapariciones como si fueran simples sucesos. Detrás de cada expediente existe una persona, una familia y una historia que quedó interrumpida.
El caso de Ana Eva Guasch es también eso: la historia de una mujer que salió una noche con sus amigas, regresó a casa y desapareció. Desde entonces han pasado más de dos décadas. Y Mallorca todavía no sabe qué ocurrió aquella madrugada.
Ana Eva Guasch sigue sin aparecer.




