El 16 de noviembre de 2018, una tarde aparentemente normal en Palma terminó en tragedia. Sacramento Roca Martínez, una mujer de 36 años y madre de dos hijas, se encontraba trabajando en la tienda Conforama de la calle Aragó cuando fue atacada por su expareja.
El crimen conmocionó a Mallorca. Sacramento llevaba años trabajando en aquel establecimiento y murió en su propio lugar de trabajo, delante de clientes y compañeros. Su asesinato se convirtió en uno de los casos más recordados de la crónica negra reciente de la isla.
Sacramento Roca, una vida truncada
Sacramento, conocida por su entorno como Sacri, tenía 36 años y llevaba alrededor de quince trabajando en Conforama. Era cajera del establecimiento y también había desarrollado otras actividades profesionales.
Su relación sentimental con Rafael Pantoja había terminado poco antes del crimen. Según las informaciones publicadas durante la investigación, Sacramento había decidido poner fin a la relación y se había marchado a vivir con sus padres.
La ruptura, sin embargo, no fue aceptada por su expareja. En los días anteriores al asesinato se produjeron diferentes episodios que terminaron siendo relevantes para la investigación.

La denuncia pocos días antes
Uno de los aspectos que más conmocionó después del crimen fue que Sacramento había acudido a la Policía pocos días antes de morir.
Según publicó entonces El País, cinco días antes del asesinato había presentado una denuncia relacionada con episodios de acoso que atribuía a su expareja. Entre los hechos denunciados estaban unos carteles colocados en Palma en los que se utilizaba su número de teléfono y los daños sufridos por las ruedas de su vehículo.
La relación había terminado a comienzos de octubre y, según fuentes citadas por aquel medio, Pantoja se había presentado en varias ocasiones en el lugar de trabajo de Sacramento intentando convencerla para que retomaran la relación. Aquellos hechos adquirirían una especial gravedad después de lo ocurrido.
La tarde del 16 de noviembre
Aproximadamente a las 16:45 horas, Rafael Pantoja entró en el establecimiento de Conforama situado en la calle Aragó de Palma. Sacramento estaba trabajando en la zona de cajas. El hombre se acercó a ella y la atacó con un arma blanca.
Los clientes y trabajadores presentes presenciaron la agresión y se produjo una situación de enorme confusión dentro del establecimiento. Los servicios sanitarios acudieron rápidamente al lugar e intentaron reanimar a Sacramento, pero las heridas sufridas eran incompatibles con la vida. La mujer murió aquella misma tarde.
Las informaciones publicadas posteriormente señalaron que una de las heridas había alcanzado el corazón.
La huida y la detención
Después del ataque, Pantoja abandonó el establecimiento y salió corriendo. Varias personas que habían presenciado lo ocurrido lo siguieron. Finalmente, dos hombres consiguieron retenerlo en las inmediaciones hasta la llegada de la Policía. Entre ellos se encontraba un policía local que se encontraba fuera de servicio y un vigilante de seguridad.
La investigación quedó en manos de la Brigada de Homicidios de la Policía Nacional. El detenido fue puesto a disposición judicial y permaneció en prisión provisional durante el procedimiento.
El juicio por el asesinato
El caso llegó a la Audiencia Provincial de Balears. Durante el juicio celebrado en 2020, Rafael Pantoja reconoció ante el tribunal que había acudido al establecimiento con la intención de matar a Sacramento. El jurado lo declaró culpable de asesinato y también de un delito de amenazas cometido contra el hombre que lo siguió después de abandonar Conforama.
Además, consideró que en el asesinato concurrían las agravantes de parentesco y género. El acusado pidió perdón a la familia de Sacramento durante el juicio.
Una sentencia de 24 años y medio
La condena fue de 24 años y medio de prisión. La resolución también estableció indemnizaciones para las dos hijas de Sacramento y para los padres de la víctima.
El caso quedó así resuelto judicialmente, con una condena firme que estableció la responsabilidad penal de Rafael Pantoja. Para la familia, sin embargo, ninguna sentencia podía reparar la pérdida de Sacramento.

Un crimen que conmocionó a Mallorca
El asesinato de Sacramento Roca provocó una fuerte reacción social en Mallorca. El hecho de que la víctima hubiera sido asesinada mientras trabajaba, en un establecimiento abierto al público y ante clientes y compañeros, hizo que el caso tuviera una enorme repercusión.
Pero detrás de los titulares había una historia mucho más cercana: la de una mujer de 36 años, madre de dos niñas, que había decidido terminar una relación y que pocos días antes había acudido a la Policía para denunciar una situación de acoso. El crimen puso nuevamente sobre la mesa una realidad que va mucho más allá de un caso concreto: el riesgo que puede continuar existiendo después de una ruptura cuando aparecen conductas de acoso, amenazas o control.
Sacramento Roca no debería ser solamente un nombre
Cuando se habla de crónica negra en Mallorca es fácil que los casos terminen convertidos en una sucesión de fechas, lugares y titulares. Pero detrás de cada expediente hay una persona.
Sacramento Roca no fue solamente la mujer asesinada en una tienda de Palma en noviembre de 2018. Fue una trabajadora que llevaba años en Conforama, una madre y una mujer que había decidido terminar una relación que ya no quería continuar.
Su historia terminó de una manera trágica. El crimen de Conforama forma hoy parte de la historia reciente de Mallorca y de su crónica negra, pero también recuerda la importancia de mirar estos casos más allá del suceso y poner en el centro a quienes perdieron la vida.
Sacramento Roca tenía 36 años. Tenía dos hijas. Y el 16 de noviembre de 2018 no volvió a casa.




