El 10 de septiembre de 1996, Maria Nicolau Moyà salió de su domicilio en Capdepera y desapareció. Tenía 29 años, era vendedora de cupones de la ONCE y madre de cinco hijos. Durante los días siguientes, su familia y los vecinos de la zona buscaron respuestas mientras la investigación intentaba averiguar qué había ocurrido.
Diez días después, el cuerpo de Maria apareció en el antiguo vertedero de Capdepera. El caso terminaría con la condena de los hermanos Joaquín y Domingo Vidal Avellaneda, mientras que su sobrino Pedro Gelabert Vidal, que también estuvo implicado en el procedimiento, murió en prisión antes de que pudiera celebrarse el juicio contra él. El Tribunal Supremo acabaría considerando que los tres habían participado conjuntamente en un crimen cuyo objetivo era robar dinero a la víctima.
Maria Nicolau, una vecina conocida en Capdepera
Maria Nicolau trabajaba vendiendo cupones de la ONCE en Capdepera. Tenía una discapacidad visual y vivía en Cala Rajada, en un piso de la calle Mestre Vicens Nadal. Era una mujer conocida por muchos vecinos y tenía cinco hijos.
Su situación personal era complicada. Su marido se encontraba en prisión y Maria sacaba adelante a su familia mediante su trabajo como vendedora de cupones. Entre las personas de su entorno estaba Pedro Gelabert Vidal, conocido como «El Nene», que vivía en el mismo edificio.
Según la reconstrucción posterior del caso, Gelabert conocía a Maria y había conseguido que le prestara dinero en diferentes ocasiones. Aquella relación acabaría teniendo consecuencias fatales.
La noche del 10 de septiembre
La noche del 10 de septiembre de 1996, Maria salió de su domicilio. Según los hechos que posteriormente consideraron probados los tribunales, Joaquín y Domingo Vidal Avellaneda y Pedro Gelabert la hicieron subir a un vehículo con la intención de conseguir dinero.
El objetivo era un robo. Maria fue trasladada hasta el vertedero de Capdepera, una zona apartada que en aquella época se encontraba alejada del núcleo urbano. Allí se produjo la agresión que acabaría con su vida.
El dinero como móvil
La investigación y posteriormente los tribunales establecieron que el móvil del crimen fue económico. Los tres implicados buscaban hacerse con el dinero de Maria. La cantidad que pretendían conseguir no era especialmente elevada, pero para los investigadores aquel robo explicaba el origen de la agresión.
Después de llevarla al vertedero, los responsables utilizaron las llaves de la víctima para acceder posteriormente a su domicilio de Cala Rajada. En la vivienda sustrajeron 100.000 pesetas, según quedó recogido posteriormente en la resolución del Tribunal Supremo.
Diez días sin noticias
La desaparición de Maria comenzó a preocupar a su entorno. Durante los días siguientes se realizaron búsquedas mientras la investigación trataba de reconstruir sus últimos movimientos.
El 20 de septiembre, diez días después de su desaparición, la Policía Local de Capdepera encontró su cuerpo en el vertedero. El hallazgo permitió confirmar lo que hasta entonces era una desaparición. Maria había sido asesinada.
La investigación conduce hasta Pedro Gelabert
Uno de los nombres que apareció muy pronto en la investigación fue el de Pedro Gelabert. Su relación con Maria y determinados indicios hicieron que los investigadores centraran su atención en él. Durante el procedimiento, Gelabert realizó declaraciones en las que implicó a sus tíos, Joaquín y Domingo Vidal.
Incluso se realizó una reconstrucción de los hechos grabada en vídeo, en la que Gelabert relataba cómo se habría producido el crimen y atribuía diferentes actuaciones a sus familiares. Sin embargo, el caso tendría una particularidad judicial importante: Gelabert murió en prisión antes de que se celebrara el juicio contra los hermanos Vidal.
Una prueba que generó controversia
La declaración de Pedro Gelabert se convirtió en uno de los elementos centrales del procedimiento. El problema era que el principal declarante ya había fallecido y, por tanto, no podía comparecer ante el jurado para responder a las preguntas de las partes. Durante el juicio también aparecieron diferentes versiones sobre el papel desempeñado por cada uno de los acusados. Los hermanos Vidal negaron haber participado en el asesinato.
Domingo aseguró que su sobrino había sido quien había cometido el crimen y que posteriormente había intentado implicarlos. Joaquín, por su parte, reconoció haber sabido que Gelabert había matado a Maria, pero negó encontrarse en el lugar de los hechos.

El hallazgo del cadáver
La investigación policial también estuvo rodeada de interrogantes. Durante el juicio declararon agentes de la Policía Local de Capdepera y se analizaron sus actuaciones durante los días posteriores a la desaparición. Uno de los episodios que llamó la atención fue la localización de un anillo perteneciente a Maria en poder de Pedro Gelabert.
El anillo llevaba una inscripción que permitió relacionarlo con la víctima. Los agentes también encontraron diferentes objetos relacionados con el caso en un vehículo abandonado en las proximidades de Capdepera.
El juicio de 1998
El juicio contra Joaquín y Domingo Vidal comenzó en diciembre de 1998 ante la Audiencia de Palma y con un jurado popular. La acusación sostenía que ambos hermanos habían participado en el asesinato y en el posterior robo. La defensa, en cambio, negó la participación de los dos acusados y señaló a Pedro Gelabert como responsable de los hechos.
Durante las sesiones se escucharon testimonios de policías, familiares y otras personas relacionadas con la investigación. También se proyectaron grabaciones realizadas durante la investigación en las que aparecía Gelabert reconstruyendo el crimen.
La primera condena
El jurado popular declaró culpables a los hermanos Vidal. En diciembre de 1998, el magistrado impuso inicialmente a Joaquín Vidal 19 años de prisión por el asesinato y tres años por el robo. A Domingo Vidal le impuso 15 años por el asesinato y otros tres años y medio por el robo.
La sentencia también estableció indemnizaciones para los familiares de Maria Nicolau. Pero aquella no sería la última palabra de los tribunales.
El Tribunal Superior modifica la condena
En abril de 1999, el Tribunal Superior de Justicia de Baleares revisó el recurso presentado por los hermanos. La resolución modificó la situación de Domingo Vidal: pasó de ser considerado colaborador necesario a cómplice del asesinato, por entender el tribunal que no había intervenido materialmente en la muerte de Maria.
Su condena por el crimen quedó reducida de 15 a 10 años. El recurso presentado por Joaquín fue rechazado y se mantuvo su condena de 19 años como autor material.
El Tribunal Supremo vuelve a cambiar el caso
El procedimiento todavía tendría otro capítulo. En el año 2000, el Tribunal Supremo revisó nuevamente la sentencia y concluyó que el crimen había sido realizado conjuntamente por los implicados dentro de un plan común destinado a conseguir el dinero de Maria.
El Supremo consideró que no era necesario que cada participante ejecutara personalmente todos los actos materiales del asesinato para responder como coautor. Como consecuencia, la condena de los hermanos Vidal quedó fijada en 40 años de prisión para cada uno, por los delitos correspondientes al asesinato y al robo.
¿Qué ocurrió realmente aquella noche?
La sentencia del Supremo estableció la responsabilidad conjunta de los hermanos dentro del plan criminal. Según los hechos probados, Maria fue trasladada al vertedero, agredida y posteriormente asesinada. Después, los implicados utilizaron sus llaves para entrar en su vivienda y robar dinero.
El objetivo era económico, no un ajuste de cuentas personal. El caso quedó así judicialmente resuelto en cuanto a la responsabilidad de Joaquín y Domingo Vidal.
Un crimen que conmocionó a Capdepera
La muerte de Maria Nicolau tuvo un enorme impacto en Capdepera. Era una mujer conocida por su trabajo diario vendiendo cupones y tenía cinco hijos. El hecho de que desapareciera de repente y que su cuerpo apareciera diez días después en un vertedero convirtió el caso en uno de los sucesos más recordados de la localidad.
Con el paso del tiempo, diferentes medios de Mallorca han recuperado la historia dentro de sus espacios dedicados a la crónica negra.
Un caso con sentencia, pero con muchas preguntas durante la investigación
El crimen de Maria Nicolau no pertenece a la categoría de asesinatos sin resolver. Hubo una investigación, un juicio, condenas y finalmente una sentencia del Tribunal Supremo que estableció la responsabilidad de los hermanos Vidal.
Sin embargo, el procedimiento estuvo marcado por las diferentes versiones de los implicados, por el fallecimiento de Pedro Gelabert antes del juicio y por la discusión sobre el valor de sus declaraciones. Precisamente por eso, el caso sigue siendo uno de los expedientes criminales más complejos de la Mallorca de los años noventa.
Maria Nicolau, más allá del crimen
Cuando se habla de este caso suele aparecer la expresión «la cuponera de Capdepera». Pero antes de convertirse en uno de los nombres de la crónica negra de Mallorca, Maria Nicolau era una mujer de 29 años, madre de cinco hijos y trabajadora.
Su historia no debería quedar reducida únicamente a la forma en que murió. El expediente judicial terminó determinando quiénes fueron considerados responsables del crimen y cuál fue el móvil. Pero detrás de todos esos documentos había una familia que perdió a una madre y una comunidad que durante días esperó encontrarla con vida.
El caso de Maria Nicolau forma hoy parte de la historia criminal de Capdepera y de la Crónica Negra de Mallorca. Un crimen ocurrido en septiembre de 1996 que comenzó como una desaparición y terminó convirtiéndose en uno de los asesinatos más recordados del municipio.




