Hay pueblos que se descubren caminando sin rumbo por sus calles y otros que invitan a mirar hacia arriba para entender su historia. Alaró, situado en el interior de Mallorca, reúne las dos cosas: un casco urbano con vida propia y una montaña coronada por los restos de una antigua fortaleza que lleva siglos dominando el horizonte.
A los pies de la Serra de Tramuntana, este municipio conserva plazas donde sentarse a tomar algo, casas tradicionales, rincones ligados a la historia local y caminos que conducen hacia uno de los castillos más conocidos de la isla. Pero reducir Alaró a su famosa excursión sería dejar fuera una parte importante de su identidad.
Un paseo por el centro de Alaró
La mejor manera de empezar la visita es recorrer el centro sin prisas. Las calles conducen hasta la Plaça de la Vila, uno de los puntos de encuentro del municipio, donde se puede hacer una pausa antes de continuar explorando.
En los alrededores encontrarás viviendas tradicionales, comercios y establecimientos de restauración que forman parte de la vida cotidiana del pueblo. No es necesario organizar una ruta complicada para disfrutar de Alaró: buena parte de su atractivo está en observar las fachadas, descubrir pequeñas calles y detenerse en las plazas.
Los sábados por la mañana, el mercado añade movimiento al centro. Es una buena oportunidad para acercarse a los productos locales y conocer el pueblo en uno de sus momentos más animados. Alaró también tiene una dimensión contemporánea. Su población combina residentes de toda la vida con personas llegadas de otros lugares, algo que se refleja en sus comercios y en la actividad de sus calles.
El Castell d’Alaró, la gran excursión del municipio
Si hay un lugar que identifica a Alaró, es el Castell d’Alaró. La fortaleza se encuentra en una cima rocosa desde la que se domina una extensa parte del interior de Mallorca. Su posición explica la importancia estratégica que tuvo durante siglos.
Las referencias históricas del castillo se remontan a la época de la conquista musulmana de Mallorca. Posteriormente, la fortificación fue ocupada por diferentes poderes y perdió progresivamente su función militar, aunque el lugar mantuvo su importancia religiosa y simbólica.
En la actualidad se conservan tramos de muralla, torres y otros restos integrados en la montaña. También se encuentra el oratorio de la Mare de Déu del Refugi, construido en el siglo XVII y vinculado a la tradición religiosa del municipio. La subida es una excursión muy popular, pero conviene tener en cuenta que no se llega hasta la fortaleza simplemente aparcando al lado. El recorrido incluye tramos que deben hacerse a pie y requiere calzado adecuado, agua y tiempo suficiente.
Desde las zonas elevadas se obtienen panorámicas de la Serra de Tramuntana y de las tierras del interior. En días despejados, la amplitud de las vistas ayuda a comprender por qué esta ubicación fue tan importante para la defensa del territorio.

Cabrit y Bassa: la historia que acompaña al castillo
El Castell d’Alaró está unido a uno de los episodios más conocidos de la memoria histórica mallorquina: la resistencia de Guillem Cabrit y Guillem Bassa frente a las tropas del rey Alfonso III de Aragón, durante la conquista de Mallorca a finales del siglo XIII. Según la tradición, ambos defendieron la fortaleza y se negaron a rendirse. La historia terminó trágicamente y sus nombres quedaron ligados al castillo como símbolo de resistencia.
Con el paso del tiempo, el episodio ha adquirido una dimensión legendaria y forma parte de la identidad local. Al visitar la fortaleza, no solo se recorren unas ruinas medievales: también se entra en contacto con una narración que ha pasado de generación en generación.
Como ocurre con muchos relatos históricos de la isla, conviene distinguir entre los acontecimientos documentados y los detalles transmitidos por la tradición popular.
Alaró y la historia de la electricidad en Mallorca
Una de las curiosidades menos conocidas del municipio es su relación con los primeros pasos de la electricidad en la isla. Alaró fue el primer municipio de Mallorca que contó con suministro eléctrico. La antigua fábrica de electricidad y su torre constituyen un recuerdo de aquella transformación tecnológica, que modificó la vida cotidiana y la actividad económica de las poblaciones.
Este episodio ofrece una perspectiva distinta del pueblo. Alaró no solo conserva vestigios medievales y tradiciones rurales: también tuvo un papel destacado en la modernización de Mallorca. La torre de la antigua instalación, protegida como elemento patrimonial, recuerda una época en la que disponer de electricidad representaba un cambio importante para los hogares y los negocios.
Ses Artigues y la importancia del agua
En el entorno de Alaró también destaca Ses Artigues, un lugar vinculado al aprovechamiento tradicional del agua. La zona forma parte de un sistema histórico que ayudó a abastecer de agua a las tierras y a las actividades humanas del municipio.
Fuentes, conducciones y elementos hidráulicos permiten entender cómo se gestionaba un recurso esencial mucho antes de las infraestructuras modernas. En una isla donde el agua ha condicionado históricamente la agricultura y la vida de los pueblos, estos lugares tienen un interés que va más allá de su aspecto. Si te interesa conocer la Mallorca menos evidente, el patrimonio relacionado con el agua ofrece otra forma de acercarse a la historia local.

Un municipio para caminar y descubrir la Serra de Tramuntana
La ubicación de Alaró lo convierte en un punto de partida interesante para quienes disfrutan del senderismo y de las rutas por el interior de Mallorca. Además de la excursión al castillo, los alrededores ofrecen caminos entre fincas, olivares y zonas boscosas. La dificultad depende del recorrido elegido, por lo que es recomendable consultar la ruta antes de salir y no confiar únicamente en la distancia indicada.
En verano, el calor puede hacer más exigentes las subidas. En días de lluvia, viento fuerte o terreno resbaladizo, también es importante valorar si las condiciones son adecuadas.
Para una visita tranquila, puedes combinar un paseo por el casco urbano con una ruta corta por los alrededores. Si tu objetivo principal es alcanzar el castillo, reserva varias horas y prepara la excursión como una actividad de montaña.
Dónde comer en Alaró
Después de recorrer el pueblo o completar una caminata, puedes aprovechar la oferta de bares y restaurantes del centro. En Alaró hay establecimientos donde sentarse a comer, tomar un café o alargar la visita con una sobremesa. Si quieres probar cocina mallorquina, consulta las cartas y pregunta por los platos de temporada, ya que la oferta puede variar de un local a otro.
También merece la pena comprobar los horarios antes de desplazarte, especialmente si visitas el municipio entre semana o después de una excursión. En pueblos pequeños, algunos establecimientos concentran su actividad en determinadas franjas horarias.
Cómo llegar a Alaró
Alaró está situado en el interior de Mallorca y se puede visitar en coche o mediante transporte público, aunque las opciones dependen del punto de partida y del horario.
En coche, el acceso desde Palma se realiza por la red viaria que conecta la capital con el interior de la isla. Una vez en el municipio, conviene buscar aparcamiento en las zonas habilitadas y continuar a pie por el centro.
En transporte público, es recomendable consultar las conexiones vigentes de autobús o tren y los enlaces disponibles para el día de la visita. Los horarios pueden variar según la temporada y el día de la semana.
Si quieres subir al castillo, recuerda que llegar a Alaró no significa haber completado la excursión: la fortaleza requiere un tramo a pie.
Cuándo visitar Alaró
Alaró se puede visitar durante todo el año, pero la experiencia cambia según la época. En primavera y otoño, las temperaturas suelen resultar más cómodas para caminar y hacer excursiones. El verano invita a disfrutar de las terrazas, aunque las subidas a la montaña pueden ser exigentes durante las horas centrales del día.
En invierno, el pueblo ofrece una visita más pausada, siempre teniendo en cuenta que la lluvia y el frío pueden afectar a las rutas de montaña. Si quieres conocer el ambiente local, el sábado por la mañana es una buena opción para coincidir con el mercado. Si prefieres hacer la excursión al castillo, lo más importante es consultar la previsión meteorológica y elegir un horario adecuado.
Alaró, mucho más que su castillo
El castillo es el gran símbolo de Alaró, pero el municipio tiene otros motivos para dedicarle una visita. Su plaza, las calles del centro, la historia de la electricidad y los antiguos sistemas de agua permiten conocer una localidad que ha evolucionado sin perder su vínculo con el pasado.
Puedes acercarte para hacer senderismo, pasar una mañana tranquila o descubrir una parte del interior de Mallorca que va más allá de las playas. La mejor visita quizá sea la que combina ambas dimensiones: conocer el pueblo a pie y reservar tiempo para contemplar desde la montaña el territorio que lo rodea.
Alaró demuestra que, a veces, para descubrir Mallorca basta con alejarse un poco de la costa y seguir el camino que conduce hacia el interior.




