Mallorca que conocemos hoy es el resultado de más de dos milenios de transformaciones. Antes de Palma, antes de las murallas medievales y mucho antes de que la isla se convirtiera en uno de los grandes destinos turísticos del Mediterráneo, Mallorca ya estaba habitada por comunidades que levantaron poblados, construyeron talaiots y desarrollaron una cultura propia.
Por la isla han pasado pueblos indígenas, fenicios y púnicos, romanos, vándalos, bizantinos, musulmanes, catalanes y diferentes dinastías europeas. Cada periodo dejó una huella que todavía puede reconocerse en los pueblos, en las ciudades, en los yacimientos arqueológicos, en la arquitectura y hasta en el paisaje rural.
La historia de Mallorca tampoco puede entenderse únicamente como una sucesión de conquistas. Ha sido también una historia de comercio, agricultura, navegación, conflictos sociales, epidemias, crecimiento económico, emigración y, durante el último siglo, de una transformación radical provocada por el turismo.
Los primeros habitantes de Mallorca
La presencia humana en Mallorca se remonta a la prehistoria. Los primeros pobladores se encontraron con una isla muy diferente de la actual y desarrollaron comunidades que fueron evolucionando con el paso de los siglos. Durante la Edad del Bronce y posteriormente durante la Edad del Hierro se desarrolló la llamada cultura talayótica, una de las etapas más características de la prehistoria de Mallorca.
Su nombre procede de los talaiots, grandes construcciones de piedra que aparecen en numerosos puntos de la isla. Algunos formaban parte de poblados, mientras que otros tenían funciones relacionadas con la organización del territorio o posiblemente con actividades sociales y rituales.
Entre los yacimientos más conocidos se encuentran Ses Païsses de Artà, Capocorb Vell y los conjuntos arqueológicos de Son Real y Costitx. La abundancia de restos arqueológicos permite hacerse una idea de la importancia que tuvo esta cultura. La Gran Enciclopèdia Catalana señala que la densidad de poblados talayóticos llegó a ser especialmente elevada en determinadas zonas de Mallorca.
La economía estaba basada principalmente en la agricultura y la ganadería. También existían contactos comerciales con otros pueblos mediterráneos, especialmente a través de las rutas marítimas.

Los famosos honderos baleares
Los habitantes de Mallorca y Menorca adquirieron fama en el Mediterráneo antiguo por su habilidad como honderos. Las fuentes clásicas hablan de guerreros de las Baleares que fueron utilizados como mercenarios por diferentes potencias, entre ellas griegos y cartagineses.
La honda era un arma sencilla pero muy eficaz en manos de alguien entrenado. Los honderos podían lanzar proyectiles a considerable distancia y tuvieron una reputación militar que se mantuvo durante siglos.
Las relaciones con el mundo púnico fueron especialmente importantes. Ibiza se había convertido en un importante enclave cartaginés y las rutas marítimas favorecieron los intercambios con las islas.
La llegada de Roma
En el año 123 a. C., Roma inició la conquista de Mallorca y Menorca dirigida por el cónsul Quinto Cecilio Metelo. La incorporación de las islas al mundo romano supuso una transformación profunda.
Roma fundó las ciudades de Palma y Pollentia, esta última situada en las proximidades de la actual Alcúdia. Pollentia se convirtió en uno de los principales núcleos urbanos de la Mallorca romana. La romanización introdujo nuevas formas de organización política, agricultura, comercio, infraestructuras y urbanismo.
También cambió progresivamente la lengua y las costumbres de la población. La organización territorial romana dejó además una huella importante. Investigaciones de la Universitat de les Illes Balears han estudiado precisamente la transformación del territorio mallorquín desde la centuriación romana hasta el posterior reparto realizado después de la conquista de 1229.
Mallorca después del Imperio romano
La caída del Imperio romano de Occidente no significó el final de la historia romana de Mallorca, pero sí abrió una etapa de inestabilidad. Durante el siglo V las Baleares sufrieron ataques de los vándalos. En el año 455 fueron incorporadas al dominio vándalo procedente del norte de África.
Posteriormente, en el año 534, el emperador bizantino Justiniano recuperó las islas. Mallorca pasó así a formar parte del mundo bizantino, aunque su posición periférica hizo que la administración y el control efectivo fueran diferentes de los que había ejercido Roma. Fue una época de menor documentación histórica, pero no de desaparición de la población ni de la actividad en la isla.
La llegada del islam
La siguiente gran transformación llegó con la expansión musulmana por el Mediterráneo. Las Baleares comenzaron a sufrir incursiones musulmanas desde principios del siglo VIII. Durante décadas existieron relaciones de dependencia, pactos y expediciones militares, hasta que Mallorca quedó definitivamente incorporada al mundo islámico a comienzos del siglo X.
La fecha tradicionalmente aceptada para la conquista musulmana de Mallorca es 903-904. La isla pasó a formar parte de Al-Andalus y recibió el nombre de Mayurqa. La transformación fue enorme. Palma, entonces conocida como Madīna Mayūrqa, se convirtió en el principal centro político, económico y comercial.
Los musulmanes desarrollaron sistemas de aprovechamiento del agua, reorganizaron el territorio agrícola y construyeron infraestructuras que permitieron mejorar la producción. Muchas características posteriores del paisaje rural mallorquín están relacionadas, directa o indirectamente, con aquella etapa.

Madīna Mayūrqa y la Mallorca musulmana
La Palma musulmana fue una ciudad importante dentro de las redes comerciales del Mediterráneo. Tras la caída del Califato de Córdoba, Mallorca quedó vinculada durante un tiempo a la taifa de Denia y posteriormente atravesó diferentes etapas de autonomía.
En 1087 se produjo la formación de la taifa de Mallorca, aunque la historia política de la isla durante estos siglos estuvo marcada por continuos cambios de poder. En 1114 comenzó una de las grandes tragedias de la Mallorca medieval musulmana. Una expedición pisano-catalana atacó la isla y puso sitio a Madīna Mayūrqa. El asedio duró aproximadamente ocho meses y terminó con la conquista y destrucción de la ciudad.
Después de la retirada de los atacantes, los almorávides se hicieron con el control de Mallorca y reconstruyeron la ciudad. Posteriormente llegaron los almohades y, finalmente, la isla quedó bajo el poder de la dinastía de los Banu Ganiya hasta su desaparición como poder independiente. La Mallorca musulmana fue, por tanto, mucho más que una etapa de transición entre Roma y la conquista cristiana. Durante más de tres siglos formó parte activa del mundo islámico mediterráneo.
La conquista de Mallorca por Jaume I
Uno de los acontecimientos decisivos de toda la historia de Mallorca ocurrió en 1229. El rey Jaume I decidió conquistar la isla dentro de la expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo. La expedición salió de los puertos de Salou, Cambrils y Tarragona el 5 de septiembre de 1229, con más de 150 embarcaciones. El desembarco se produjo en la zona de Santa Ponça y posteriormente tuvo lugar la batalla de Portopí.
Después comenzó el asedio de Madīna Mayūrqa. La ciudad resistió durante meses hasta que finalmente fue tomada el 31 de diciembre de 1229. La conquista no terminó ese día. Parte de la población musulmana huyó hacia las montañas y la resistencia continuó durante varios años. Las operaciones militares finalizaron en 1232 con la sumisión de grupos musulmanes refugiados en las zonas montañosas.

El reparto de Mallorca
Después de la conquista comenzó otro proceso fundamental: el repartimiento de la isla. Los territorios fueron distribuidos entre los participantes en la campaña y posteriormente se produjo la llegada de nuevos pobladores, principalmente procedentes de territorios de la Corona de Aragón.
La Carta de Franquezas de Mallorca fue promulgada en 1230 y el reparto se realizó en 1232. La población musulmana sufrió un proceso de desposesión, desplazamiento y esclavización, mientras se implantaba una nueva estructura política, social y religiosa. Este cambio explica buena parte de la configuración posterior de Mallorca.
El Reino de Mallorca
Tras la conquista apareció el Reino de Mallorca, integrado en la Corona de Aragón pero con una evolución política propia. Jaume II de Mallorca, hijo de Jaume I, se convirtió en uno de los protagonistas de esta etapa.
El reino no se limitaba únicamente a la isla. La Corona de Mallorca llegó a incluir también territorios continentales y mantuvo relaciones políticas y comerciales con diferentes lugares del Mediterráneo. Durante los siglos XIII y XIV Mallorca se convirtió en un importante punto de conexión entre los mercados mediterráneos. Palma creció como ciudad comercial y portuaria.
La Mallorca medieval y el comercio
La situación geográfica de Mallorca convirtió a la isla en una pieza importante de las rutas marítimas. Mercaderes mallorquines comerciaban con el norte de África, Italia, la península Ibérica y otros territorios mediterráneos.
La navegación adquirió una importancia enorme y Mallorca desarrolló una tradición cartográfica excepcional. La escuela cartográfica mallorquina produjo mapas y portulanos de gran importancia para la navegación medieval. La ciudad también vio crecer sus actividades artesanales y comerciales. De este periodo proceden algunos de los edificios y espacios que todavía forman parte del patrimonio de Palma.
La construcción de la Catedral
La construcción de la Seu de Mallorca comenzó después de la conquista cristiana y se prolongó durante siglos. La catedral se levantó sobre el espacio ocupado anteriormente por la mezquita principal de Madīna Mayūrqa.
Su enorme nave gótica terminó convirtiéndose en uno de los símbolos arquitectónicos de Palma. El edificio que vemos actualmente es el resultado de diferentes etapas constructivas, reformas y añadidos realizados a lo largo de los siglos.
La crisis del siglo XIV
El esplendor comercial no evitó que Mallorca sufriera algunas de las grandes crisis que afectaron a Europa durante la Edad Media. El siglo XIV estuvo marcado por guerras, crisis económicas, malas cosechas y epidemias. La llegada de la Peste Negra a Mallorca provocó una enorme mortalidad.
La epidemia y sus posteriores rebrotes redujeron considerablemente la población y provocaron graves consecuencias económicas y sociales. La crisis afectó especialmente a las comunidades más vulnerables.

La comunidad judía de Mallorca
La historia de Mallorca también está profundamente vinculada a la presencia de comunidades judías. Los judíos desempeñaron un papel destacado en la actividad comercial, artesanal e intelectual de la isla durante la Edad Media.
Sin embargo, la convivencia se deterioró gravemente a finales del siglo XIV. En 1391, una ola de violencia antijudía afectó a Mallorca. La comunidad sufrió ataques, asesinatos y conversiones forzadas. Los descendientes de aquellos judíos convertidos pasarían a formar parte de la historia de los llamados chuetas mallorquines, un grupo cuya memoria y presencia social continuaron siendo importantes durante siglos.

La Mallorca de los siglos XV y XVI
La unión dinástica de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón cambió el equilibrio político peninsular, aunque Mallorca continuó formando parte de la Corona de Aragón. En el siglo XVI la isla vivió también una etapa de conflictos sociales.
La piratería y los ataques de corsarios constituían una amenaza permanente para las poblaciones costeras. Por ello se levantaron torres de defensa y otros sistemas de vigilancia a lo largo de la costa mallorquina. Muchos de estos elementos todavía pueden verse actualmente.
La Germanía de Mallorca
En 1521 comenzó la llamada Germania de Mallorca, una revuelta social protagonizada principalmente por sectores populares y artesanos contra las estructuras de poder existentes. El conflicto estuvo relacionado con problemas fiscales, sociales y políticos.
Los agermanados llegaron a controlar buena parte de la isla, pero finalmente fueron derrotados. La represión posterior fue dura y consolidó durante décadas el poder de las élites tradicionales. La Germania constituye uno de los episodios fundamentales para comprender las tensiones sociales de la Mallorca moderna.
Mallorca frente a los corsarios
Durante los siglos XVI y XVII las costas mallorquinas estuvieron expuestas a ataques de piratas y corsarios procedentes principalmente del norte de África. La respuesta fue reforzar la vigilancia costera. Se construyeron o reformaron torres defensivas que permitían avisar mediante señales de humo o fuego cuando se avistaban embarcaciones sospechosas. La necesidad de proteger a la población condicionó incluso la ubicación y el desarrollo de algunos asentamientos.
La Guerra de Sucesión y el cambio político
A comienzos del siglo XVIII la Guerra de Sucesión española volvió a cambiar la estructura política de los territorios de la antigua Corona de Aragón. Mallorca había apoyado inicialmente la causa austracista.
La victoria de Felipe V significó la implantación de los Decretos de Nueva Planta, que supusieron una profunda reorganización política y administrativa. En 1715 las tropas borbónicas ocuparon Mallorca. Con ello terminó definitivamente la estructura política propia del antiguo Reino de Mallorca. La isla pasó a integrarse en el nuevo modelo centralizado de la monarquía borbónica.
Mallorca durante el siglo XVIII
El siglo XVIII fue una época de recuperación demográfica y económica. La agricultura continuó siendo la principal actividad, aunque el comercio marítimo adquirió cada vez más importancia. Palma mantenía conexiones comerciales con diferentes puertos mediterráneos y europeos.
También aumentó la producción agrícola destinada al comercio. El aceite, el vino, los productos agrícolas y otros bienes comenzaron a circular con mayor intensidad.
El siglo XIX: una Mallorca que empieza a cambiar
El siglo XIX trajo consigo profundas transformaciones políticas y económicas. La desaparición progresiva de estructuras del Antiguo Régimen, la liberalización económica y los cambios en la propiedad de la tierra modificaron la sociedad mallorquina. Palma comenzó a experimentar un proceso de modernización urbana.
La ciudad creció más allá de sus antiguas murallas y se desarrollaron nuevos barrios y vías de comunicación. También comenzó a adquirir importancia una actividad que terminaría transformando completamente Mallorca: el turismo.
Los primeros viajeros
Antes de que existiera el turismo de masas ya habían llegado a Mallorca escritores, artistas, científicos y viajeros extranjeros. Uno de los episodios más conocidos fue la estancia de Frédéric Chopin y George Sand en Valldemossa durante el invierno de 1838-1839.
La isla comenzó a aparecer en relatos de viajeros europeos como un territorio exótico, mediterráneo y relativamente cercano. Durante el siglo XIX también aumentó el interés por la Serra de Tramuntana y por los paisajes rurales de Mallorca. La imagen de la isla como destino para viajeros comenzó a construirse mucho antes del boom turístico del siglo XX.
El ferrocarril y la modernización
La llegada del ferrocarril supuso otra revolución.
La primera línea ferroviaria entre Palma e Inca se inauguró en 1875. Posteriormente se ampliaron las conexiones ferroviarias con otras localidades. El tren permitió transportar personas y mercancías con mayor rapidez y contribuyó a integrar el territorio. La Mallorca contemporánea comenzaba a tomar forma.

La industria mallorquina
Aunque Mallorca acabaría siendo conocida mundialmente por el turismo, también tuvo una importante tradición industrial. El calzado, el textil, la alimentación, la producción de conservas y otros sectores generaron empleo y riqueza.
Localidades como Inca desarrollaron una importante industria del calzado. En otras zonas de la isla surgieron fábricas y talleres vinculados a diferentes actividades. Esta Mallorca industrial es menos conocida que la turística, pero resulta fundamental para entender la economía de la isla antes del gran boom hotelero.
Mallorca durante la Guerra Civil
En 1936 comenzó la Guerra Civil española. Mallorca quedó desde el principio bajo control del bando sublevado. La isla tuvo además importancia estratégica por su posición en el Mediterráneo.
La guerra dejó consecuencias políticas, económicas y sociales profundas. Hubo represión, encarcelamientos, ejecuciones y persecuciones políticas. La posguerra estuvo marcada por la pobreza, la escasez y las dificultades económicas.

La dictadura franquista
Durante la dictadura franquista Mallorca experimentó una transformación gradual. La agricultura continuó teniendo un peso importante, pero la economía comenzó a orientarse cada vez más hacia los servicios.
A partir de las décadas de 1950 y 1960 se produjo el gran cambio. Llegaron cada vez más visitantes extranjeros. Se construyeron hoteles, apartamentos y nuevas infraestructuras. Las zonas costeras comenzaron a transformarse a una velocidad desconocida hasta entonces.
El nacimiento del turismo de masas
La segunda mitad del siglo XX cambió Mallorca probablemente más que cualquier otro periodo anterior.
El turismo pasó a convertirse en el principal motor económico. Palma, Playa de Palma, Magaluf, Alcúdia, Cala d’Or y numerosas localidades costeras experimentaron una expansión enorme. El aeropuerto de Son Sant Joan se convirtió en una pieza esencial de esta transformación.
Mallorca dejó de ser principalmente una sociedad agrícola y pasó a convertirse en una economía basada en gran medida en los servicios.
La transformación de Palma
Palma creció rápidamente durante el siglo XX. La ciudad recibió población procedente de otras zonas de España y aumentó considerablemente su superficie urbana.
Las antiguas murallas dejaron de marcar los límites físicos de la ciudad y aparecieron nuevos barrios. El centro histórico comenzó a combinar su patrimonio medieval con nuevas actividades comerciales, administrativas y turísticas. Hoy Palma es una ciudad que conserva capas de épocas completamente diferentes: restos romanos, arquitectura islámica, edificios góticos, palacios medievales, construcciones modernistas y barrios contemporáneos.
La llegada de la democracia
La muerte de Franco en 1975 abrió el proceso de transición democrática. España aprobó la Constitución de 1978 y posteriormente se desarrolló el sistema autonómico.
En 1983 entró en vigor el Estatuto de Autonomía de las Islas Baleares. Mallorca pasó a formar parte de una comunidad autónoma con instituciones propias. El Govern de les Illes Balears y el Consell de Mallorca asumieron competencias en diferentes ámbitos.
La democracia también permitió recuperar públicamente elementos de la identidad cultural y lingüística de Mallorca que habían sufrido restricciones durante la dictadura.
Mallorca desde los años ochenta
Durante las últimas décadas del siglo XX el turismo siguió creciendo. Mallorca se consolidó como uno de los grandes destinos turísticos europeos. Pero el crecimiento también generó problemas.
La presión urbanística, el consumo de agua, la construcción en zonas costeras, la movilidad y la estacionalidad laboral comenzaron a formar parte del debate sobre el futuro de la isla. Al mismo tiempo, Mallorca empezó a diversificar su oferta.
Además del turismo de sol y playa, crecieron el turismo cultural, gastronómico, deportivo, de naturaleza y de cicloturismo.

La Mallorca del siglo XXI
En el siglo XXI Mallorca ha dejado de ser únicamente un destino de verano. La isla recibe visitantes durante buena parte del año y cuenta con una oferta turística mucho más diversificada.
Palma se ha convertido en un destino cultural y urbano de primer nivel, mientras que la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2011, ha reforzado el atractivo del interior. También han ganado importancia el senderismo, el ciclismo, la gastronomía, el patrimonio, los mercados, los pueblos y las experiencias vinculadas al paisaje rural.
Sin embargo, los problemas derivados de la presión turística siguen formando parte de la realidad mallorquina. El precio de la vivienda, la saturación de determinadas zonas durante los meses de verano, la movilidad, el acceso al litoral y la gestión de los recursos naturales son algunos de los grandes desafíos actuales.
Una isla marcada por muchas culturas
Mirar la historia de Mallorca permite entender por qué la isla tiene una identidad tan compleja. La Mallorca actual no procede de una única cultura. Es el resultado de una sucesión de sociedades que dejaron diferentes huellas:
La prehistoria dejó los talaiots y grandes poblados de piedra.
Roma introdujo nuevas ciudades, estructuras territoriales y formas de organización.
El mundo islámico transformó Palma, la agricultura y la gestión del agua.
La conquista de 1229 incorporó Mallorca al mundo político y cultural de la Corona de Aragón.
El Reino de Mallorca convirtió la isla en un actor relevante del Mediterráneo medieval.
Los siglos modernos estuvieron marcados por las luchas sociales, la piratería y las transformaciones políticas.
El siglo XIX trajo la modernización, el ferrocarril y una economía cada vez más conectada con el exterior.
El siglo XX estuvo marcado por la Guerra Civil, la dictadura, la industrialización y, finalmente, el espectacular crecimiento turístico.
Y el siglo XXI plantea a Mallorca un nuevo desafío: decidir cómo mantener su atractivo y su calidad de vida sin perder aquello que la convierte en una isla diferente.
Una historia que todavía se puede recorrer
La historia de Mallorca no está encerrada en los museos. Está en los caminos rurales, en las torres de defensa que todavía vigilan el litoral, en los restos de antiguos poblados, en las murallas de Alcúdia, en los patios de las casas señoriales de Palma, en las construcciones de piedra seca y en las antiguas estaciones de tren.
También está en lugares mucho menos evidentes: en los nombres de algunas localidades, en las tradiciones, en la gastronomía, en la arquitectura y en las palabras que se siguen utilizando.
Quizá esa sea una de las particularidades más interesantes de Mallorca: la isla moderna se ha construido sobre muchas Mallorcas anteriores. Desde los pobladores que levantaron los primeros talaiots hasta la actual sociedad turística, cada época ha dejado algo. Y precisamente por eso viajar por Mallorca puede ser también una forma de viajar por más de dos mil años de historia.
FAQ
¿Cuándo comenzó la historia de Mallorca?
La presencia humana en Mallorca se remonta a la prehistoria. Posteriormente se desarrolló la cultura talayótica antes de la llegada de Roma en el año 123 a. C.
¿Quién conquistó Mallorca?
Mallorca fue conquistada por el rey Jaume I en 1229, durante la expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo.
¿Cómo se llamaba Mallorca durante la época musulmana?
Durante el periodo islámico la isla fue conocida como Mayurqa y Palma recibió el nombre de Madīna Mayūrqa.
¿Cuándo llegaron los romanos a Mallorca?
Los romanos conquistaron Mallorca y Menorca en el año 123 a. C., bajo el mando de Quinto Cecilio Metelo.
¿Qué fue el Reino de Mallorca?
Fue una entidad política medieval vinculada a la Corona de Aragón que tuvo Mallorca como uno de sus principales territorios y alcanzó especial importancia durante los siglos XIII y XIV.
¿Cuándo empezó el turismo en Mallorca?
Los primeros viajeros extranjeros llegaron durante el siglo XIX, pero el gran desarrollo del turismo de masas se produjo principalmente a partir de las décadas de 1950 y 1960.




