Mallorca es conocida por sus playas, sus calas y sus inviernos relativamente suaves. Por eso, cuando la nieve aparece fuera de las cumbres de la Serra de Tramuntana, se convierte rápidamente en noticia.
Ver el Puig Major, el Massanella o las montañas de Escorca cubiertos de blanco no resulta extraño durante determinados episodios de frío. Lo realmente excepcional es que la nieve llegue hasta Palma, cubra las playas o se mantenga durante varios días en localidades del interior. Y ha ocurrido más veces de lo que podríamos pensar.
A lo largo del último siglo, Mallorca ha vivido varias grandes nevadas que han quedado en la memoria de sus habitantes. Algunas fueron especialmente intensas en la montaña, mientras que otras llegaron hasta el nivel del mar.
1956: el año de la gran nevada
Si hay una fecha que aparece siempre que se habla de nieve en Mallorca es 1956. Aquel invierno quedó grabado en la memoria colectiva como l’any de sa neu, el año de la nieve. La situación fue extraordinaria y el frío afectó a prácticamente toda la isla.
En Palma, la nieve llegó a cuajar durante siete días consecutivos, algo completamente excepcional para una ciudad acostumbrada a inviernos mucho más templados. En Artà se recuerda que el suelo permaneció cubierto de nieve durante 17 días. Pero uno de los datos más impresionantes llegó desde la Serra de Tramuntana. En Lluc se registraron temperaturas de hasta -13,5 ºC, una de las cifras más bajas jamás registradas en Mallorca.
La estación meteorológica del aeropuerto de Palma también conserva un dato espectacular: -10 ºC el 12 de febrero de 1956, la temperatura mínima absoluta de su serie. La imagen de Mallorca en aquellos días era muy diferente a la habitual: carreteras, campos, pueblos y tejados cubiertos de blanco. Por eso, cuando los mallorquines hablan de una gran nevada, 1956 continúa siendo la referencia.

1985: otra gran nevada histórica
Tuvieron que pasar casi tres décadas para que Mallorca volviera a vivir un episodio de nieve de grandes dimensiones. En 1985, el frío volvió a dejar buena parte de la isla cubierta de blanco. Esta vez la nevada fue especialmente importante en el interior.
La nieve llegó a cuajar durante cuatro días consecutivos en Consell y Santa Maria, y también afectó a localidades como Costitx, Muro, Sencelles, Manacor y Artà, además de buena parte del Pla de Mallorca y es Raiguer.
Aunque Palma no recibió una nevada comparable a la de 1956, el episodio fue uno de los más importantes del siglo XX. De hecho, durante años se consideró la segunda gran nevada de Mallorca después de la de 1956.
1999: nieve cerca del mar
El invierno de 1999 volvió a demostrar que en Mallorca la nieve puede llegar mucho más abajo de lo que estamos acostumbrados a ver. Una intensa entrada de aire frío de origen siberiano provocó nevadas y aguanieve en numerosas zonas de la isla. En algunos puntos incluso llegaron a caer copos muy cerca del mar.
La situación fue suficientemente complicada como para provocar cortes de carreteras en zonas altas de Lluc, Sóller, Felanitx y Artà. En algunas playas llegaron a verse copos de nieve sobre la arena, aunque en las zonas costeras la nieve no llegó a cuajar de forma generalizada.
Para muchos mallorquines jóvenes de aquella época fue una de las primeras oportunidades de tocar la nieve sin tener que subir a la montaña.
2005: Mallorca vuelve a ponerse blanca
En enero de 2005, otra importante entrada de aire frío provocó una nueva nevada en Mallorca.
No alcanzó la dimensión de 1956 y tampoco llegó a Palma con la intensidad que tendría el episodio de 2012, pero fue una de las nevadas más destacadas de las últimas décadas.
La nieve afectó a numerosas localidades del interior y volvió a convertir campos y pueblos en auténticas postales invernales.
De hecho, los registros históricos señalan 1956, 1985 y 2005 como algunos de los episodios más importantes de nieve que llegaron a cuajar en zonas de Mallorca.
2012: Palma vuelve a quedar cubierta de nieve
Y entonces llegó febrero de 2012. El 4 de febrero, Mallorca vivió una de las mayores nevadas de su historia reciente. La nieve cayó incluso a nivel del mar, algo que en Palma no se veía desde hacía décadas.
La imagen de la ciudad fue extraordinaria. La playa de Can Pere Antoni apareció cubierta de blanco con la Catedral de Mallorca al fondo. El puerto, el Paseo Marítimo y el Castell de Bellver también ofrecieron estampas completamente inusuales.
En Palma se acumularon aproximadamente entre 3 y 7 centímetros de nieve, mientras que en las zonas más elevadas de la ciudad se llegaron a registrar espesores de alrededor de 21 centímetros. En la Serra de Tramuntana y otros puntos de Mallorca se alcanzaron espesores de hasta 30 centímetros.
La nieve llegó además a zonas donde resulta especialmente llamativa: las playas. Durante unas horas, Mallorca pareció trasladarse mucho más al norte de Europa. La nevada fue considerada en aquel momento como la más importante en Palma desde 1956 y, en buena parte de Baleares, como la segunda gran nevada histórica después de aquella.

2015: una nevada especialmente copiosa en la Serra
Aunque no tuvo la repercusión de 2012 porque la nieve no llegó al nivel del mar, febrero de 2015 dejó un episodio muy importante en la montaña mallorquina. AEMET registró varios días de nieve y espesores extraordinarios en la Serra de Tramuntana.
El 5 de febrero la nieve llegó a cotas de apenas 150 metros, con unos 40 centímetros a 500 metros, alrededor de un metro a 800 metros y hasta 2,2 metros a 1.400 metros. AEMET calificó aquella nevada como la más copiosa desde 1985, aunque sin alcanzar las zonas costeras.
Es un buen ejemplo de algo importante: una gran nevada en Mallorca no tiene por qué significar necesariamente que nieve en Palma.
¿Por qué nieva tanto en Mallorca en algunos inviernos?
Para que nieve en Mallorca tienen que coincidir varios factores. El principal es la llegada de aire muy frío, normalmente asociado a entradas de aire continental o siberiano. Pero el frío por sí solo no es suficiente. También hace falta humedad y precipitación.
Cuando una masa de aire suficientemente fría coincide con una situación de precipitaciones, la cota de nieve puede descender rápidamente. Si las temperaturas son lo bastante bajas, los copos pueden llegar hasta prácticamente el nivel del mar.
Eso explica las imágenes tan poco habituales de Palma nevada. En la Serra de Tramuntana, además, la altitud favorece que la nieve permanezca durante mucho más tiempo y que los espesores sean considerablemente mayores.
Las grandes nevadas de Mallorca, en resumen
| Año | Zonas afectadas | Lo más destacado |
|---|---|---|
| 1956 | Toda Mallorca | L’any de sa neu. Nieve durante 7 días en Palma y hasta 17 en Artà |
| 1985 | Interior, Pla y Raiguer | Cuatro días de nieve cuajada en algunas localidades |
| 1999 | Gran parte de Mallorca | Nieve y aguanieve incluso cerca del mar |
| 2005 | Interior y zonas de montaña | Una de las grandes nevadas de las últimas décadas |
| 2012 | Toda Mallorca | Nieve en Palma y en las playas; hasta 30 cm en algunos puntos |
| 2015 | Serra de Tramuntana | Hasta 2,2 metros a 1.400 metros según AEMET |
¿Volveremos a ver Palma cubierta de nieve?
Probablemente sí, aunque nadie puede saber cuándo. Las grandes nevadas son poco frecuentes, pero la historia meteorológica de Mallorca demuestra que no son imposibles.
1956 y 2012 son los dos grandes referentes, pero entre ambos episodios hubo otros inviernos capaces de dejar nieve en buena parte de la isla. Y quizá ese sea precisamente uno de los motivos por los que la nieve genera tanta expectación entre los mallorquines.
Cuando los primeros copos empiezan a caer y la Serra se vuelve blanca, las carreteras hacia la montaña comienzan a llenarse de curiosos buscando una imagen que en Mallorca sigue siendo extraordinaria. Porque aquí estamos acostumbrados a buscar el verano y la playa. Pero de vez en cuando, Mallorca también sabe ponerse blanca.




