En el corazón del Pla de Mallorca, dentro del término municipal de Sencelles, se encuentra Biniali, un pequeño núcleo que representa bastante bien esa Mallorca rural que todavía sobrevive lejos de las zonas más turísticas.
No es un pueblo grande ni tiene una larga lista de monumentos que visitar. Precisamente ahí está parte de su encanto. Biniali se descubre caminando tranquilamente por sus calles, observando sus casas tradicionales y entendiendo la historia de un lugar que durante siglos estuvo muy ligado a la agricultura y, especialmente, al cultivo de la vid.
Además, su importancia patrimonial no es menor: Biniali está declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.
Un pequeño núcleo con mucha historia
El origen del nombre Biniali se encuentra en la antigua alquería árabe Bânû Alî. Aunque la configuración del actual núcleo urbano se consolidó principalmente entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, la presencia humana en esta zona es mucho más antigua. En el entorno de Biniali se han documentado varios yacimientos arqueológicos, entre ellos la Cova Monja, relacionada con enterramientos de época talayótica.
Durante siglos, la agricultura fue el motor de la localidad. El cultivo de la vid tuvo especial importancia hasta que la crisis vitícola y la llegada de la filoxera durante el siglo XIX afectaron profundamente a esta actividad y provocaron el declive de Biniali. Ese pasado agrícola todavía se percibe en el paisaje que rodea el llogaret.
Pasear por las calles de Biniali
Una visita a Biniali no necesita demasiada planificación. Lo mejor es aparcar y recorrer tranquilamente el pequeño núcleo urbano, fijándose en las fachadas de las casas y en los detalles de la arquitectura tradicional mallorquina.
Muchas de las viviendas conservan la estructura característica de las construcciones rurales de los siglos XVII y XVIII, con casas de dos plantas y elementos de piedra que recuerdan el pasado agrícola de la localidad. Entre las casas y edificios que destacan se encuentran Can Grau, Sa Clastra y Son Raió, además de diferentes construcciones tradicionales que forman parte del conjunto histórico. Es una visita que se disfruta más despacio que siguiendo un itinerario turístico convencional.
La iglesia de Sant Cristòfol
Uno de los edificios más reconocibles de Biniali es la iglesia parroquial de Sant Cristòfol. El templo está acompañado por la antigua rectoría y constituye uno de los principales puntos de referencia del núcleo.
La historia religiosa de Biniali se remonta al siglo XVII, cuando sus habitantes solicitaron la construcción de un primer oratorio. Con el crecimiento posterior del núcleo se fue consolidando el conjunto que podemos contemplar actualmente.
La iglesia, además de su interés arquitectónico, ayuda a entender la estructura tradicional de estos pequeños núcleos rurales de Mallorca, donde el templo ocupaba un lugar central en la vida de la comunidad.
El Pou de Biniali
Otro de los elementos que merece la pena localizar durante el paseo es el Pou de Biniali. Los pozos y fuentes tuvieron durante siglos una importancia fundamental en los pueblos y aldeas de Mallorca. Antes de la llegada de las infraestructuras modernas de abastecimiento, estos puntos eran esenciales para disponer de agua y también constituían lugares de encuentro.
El Pou de Biniali forma parte del patrimonio histórico del llogaret y es uno de esos detalles que pueden pasar desapercibidos si la visita se limita únicamente a la iglesia.
El molino de Can Xisco
La relación de Biniali con la agricultura también queda reflejada en el antiguo molino harinero de Can Xisco, conocido también como Cas Moliner. Los molinos forman una parte fundamental del paisaje tradicional de Mallorca y estaban vinculados al aprovechamiento de los recursos agrícolas de la isla.
En Biniali, este antiguo molino es otro de los elementos patrimoniales que permiten entender cómo funcionaba la vida cotidiana en el campo mallorquín.
Una Mallorca marcada por el vino
Aunque hoy Biniali sea un lugar pequeño y tranquilo, su historia está muy relacionada con la actividad vitícola. La zona de Sencelles y sus alrededores forma parte de un territorio donde el cultivo de la vid ha tenido una presencia histórica importante. La propia promoción turística de Sencelles destaca la tradición agrícola del municipio y su relación con los viñedos y las bodegas.
La crisis de la filoxera del siglo XIX supuso un duro golpe para la viticultura de Biniali y fue uno de los factores que contribuyeron a su decadencia. Hoy, recorrer los alrededores del llogaret permite todavía reconocer ese paisaje agrícola que forma parte de la identidad del centro de Mallorca.

¿Qué ver en Biniali?
Aunque se puede recorrer en poco tiempo, estos son algunos de los lugares y elementos que conviene tener en cuenta:
| Lugar | Qué encontrarás |
|---|---|
| Iglesia de Sant Cristòfol | Principal templo del núcleo |
| Antigua rectoría | Edificio vinculado a la iglesia |
| Pou de Biniali | Elemento tradicional relacionado con el abastecimiento de agua |
| Can Grau | Casa tradicional incluida entre los edificios singulares |
| Sa Clastra | Arquitectura tradicional mallorquina |
| Son Raió | Otro de los edificios destacados |
| Can Xisco o Cas Moliner | Antiguo molino harinero |
| Cova Monja | Yacimiento arqueológico del entorno |
Biniali y los otros llogarets de Sencelles
Una de las mejores maneras de aprovechar la visita es combinar Biniali con otros pequeños núcleos del término de Sencelles. El municipio cuenta con varios llogarets, pequeñas poblaciones que permiten descubrir una Mallorca rural muy diferente de la que encontramos en Palma, Alcúdia o las zonas costeras.
Además, el territorio de Sencelles conserva un importante patrimonio arqueológico, agrícola y relacionado con la cultura del vino. Por eso, Biniali puede funcionar perfectamente como una parada dentro de una ruta por el Pla de Mallorca.
¿Merece la pena visitar Biniali?
Si buscas grandes monumentos o una localidad con una intensa actividad turística, probablemente Biniali no sea lo que estás buscando. Pero si quieres descubrir pueblos pequeños de Mallorca, arquitectura tradicional y paisajes rurales, sí merece la pena incluirlo en una ruta por el interior de la isla.
Lo interesante de Biniali no está en un único monumento, sino en el conjunto: sus casas, la iglesia, el pozo, el antiguo molino, el paisaje agrícola y la historia de una pequeña comunidad que ha conseguido conservar buena parte de su identidad.
Es, en definitiva, uno de esos lugares de Mallorca que se disfrutan mejor sin prisas.




