El 8 de enero de 2001, Palma fue escenario de uno de los primeros crímenes machistas del nuevo siglo en Baleares. Ana Torres Marqueño, de 29 años, sufrió un ataque en una planta baja del barrio de Es Rafal y murió al día siguiente en Barcelona como consecuencia de las graves heridas.
Su pareja, Mohamed Abdeoaim, fue detenido poco después y posteriormente condenado por un jurado popular a 22 años de prisión. El caso quedó registrado entre los primeros asesinatos por violencia de género ocurridos en Baleares en el siglo XXI.
El ataque en Es Rafal
Los hechos ocurrieron el lunes 8 de enero de 2001 en una planta baja situada en el número 22 de la calle Josep Zaforteza i Musoles, en Es Rafal Vell. El inmueble se utilizaba al mismo tiempo como vivienda y como taller. Poco antes de las cuatro de la tarde, varios vecinos alertaron a la Policía después de escuchar los gritos de una mujer y verla envuelta en llamas.
Cuando llegaron los agentes encontraron a Ana Torres en la terraza del inmueble, todavía consciente y con quemaduras muy graves. Según la información publicada entonces, la mujer hizo entender a los policías que el hombre que se encontraba en el lugar era quien había provocado las lesiones.
Su estado era crítico. Fue trasladada inicialmente al hospital de Son Dureta y, debido a la gravedad de sus heridas, posteriormente evacuada en avión sanitario hasta la unidad especializada del hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
Ana Torres murió allí el 9 de enero.
La versión de su pareja
Mohamed Abdeoaim también resultó herido durante el incendio y tuvo que recibir atención médica antes de quedar bajo custodia policial. Desde el principio sostuvo que lo ocurrido había sido un accidente. Según su versión, un recipiente con un producto inflamable habría caído sobre una estufa y el fuego habría alcanzado a Ana.
La investigación policial no consideró creíble esa explicación. El Grupo de Homicidios concluyó posteriormente que el ataque se produjo de forma intencionada y que el origen del enfrentamiento estaba relacionado con la relación sentimental de la pareja y con la intención de Ana de poner fin a ella.
Una investigación que terminó en acusación de asesinato
La investigación fue asumida por el Servicio de Atención a la Familia de la Policía Nacional. Las declaraciones de los testigos, las circunstancias encontradas en el lugar y los informes médicos y forenses fueron incorporándose a las diligencias.
Uno de los elementos que posteriormente tuvo especial importancia durante el juicio fue el informe forense. Según la información publicada sobre el proceso, además de las quemaduras, los médicos determinaron que Ana había sufrido varios golpes en la cabeza.
La acusación sostuvo que no se trataba de un accidente, sino de una agresión deliberada. Mohamed Abdeoaim, sin embargo, mantuvo su versión y negó haber causado intencionadamente la muerte de Ana.
El juicio por el crimen de Ana Torres
El caso llegó a juicio en septiembre de 2002 ante un jurado popular. La Fiscalía y las acusaciones solicitaron una condena elevada por asesinato, mientras que la defensa continuó sosteniendo que la muerte se había producido como consecuencia de un accidente.
El jurado analizó, entre otras pruebas, los informes médicos y forenses y las declaraciones de personas que habían escuchado la discusión y los momentos posteriores al ataque. Tras deliberar, el jurado declaró a Mohamed Abdeoaim culpable de asesinato con las circunstancias de alevosía y ensañamiento. Posteriormente fue condenado a 22 años de prisión.
Ana Torres, una de las primeras víctimas del siglo XXI en Baleares
La muerte de Ana Torres se convirtió en uno de los primeros casos de violencia contra las mujeres registrados en Baleares al comenzar el siglo XXI.
Con el paso de los años, su nombre fue incluido en los recuentos de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en Mallorca. Un recopilatorio de Diario de Mallorca sobre los feminicidios registrados en la isla desde 2001 sitúa a Ana Torres al comienzo de esa relación de víctimas.
Su caso también ha sido recuperado posteriormente por medios de comunicación y espacios dedicados a la crónica negra de Mallorca, entre ellos el podcast Crónica Negra, que volvió a reconstruir los hechos en 2024.
Un crimen que quedó marcado en la memoria de Palma
Más de dos décadas después, el caso de Ana Torres continúa formando parte de la historia criminal reciente de Mallorca. No fue un suceso aislado dentro de la violencia contra las mujeres que se registraría posteriormente en la isla, pero sí uno de los primeros casos que quedaron asociados al comienzo del siglo XXI.
Ana tenía 29 años. Su muerte comenzó con un ataque ocurrido en una planta baja de Es Rafal y terminó al día siguiente en un hospital de Barcelona. El proceso judicial posterior estableció la responsabilidad penal de su pareja y puso fin a la incertidumbre sobre quién había provocado su muerte.
El caso de Ana Torres forma parte hoy de la memoria de las víctimas de violencia machista en Mallorca y de la crónica negra de Palma.




