Hubo una época en la que ir de compras por Palma significaba entrar en pequeños comercios familiares, papelerías, tiendas de ropa, zapaterías, perfumerías, pastelerías y establecimientos especializados que llevaban décadas en la misma calle.
Muchos palmesanos todavía recuerdan sus nombres aunque sus escaparates hayan desaparecido. Algunos estuvieron abiertos durante medio siglo; otros llegaron incluso a superar los 80 o 90 años. Hoy, muchos de aquellos locales han sido sustituidos por franquicias, supermercados, restaurantes o negocios completamente diferentes.
Repasamos algunos de los comercios históricos de Palma que ya no existen.
Casa Vila, casi un siglo detrás del mostrador
Pocas tiendas pueden presumir de haber formado parte de la vida de Palma durante prácticamente un siglo. Casa Vila abrió en la plaza de Santa Eulàlia el 3 de febrero de 1922. El negocio familiar comenzó vinculado a la fotografía, aunque también vendía productos relacionados con las artes y otros artículos. Con el paso de los años se convirtió en una referencia para varias generaciones de palmesanos.
La familia llegó a abrir una segunda tienda en la avenida de Jaume III en 1963, coincidiendo con la expansión del negocio. Casa Vila cerró definitivamente en 2021, después de 99 años de actividad. Su desaparición fue especialmente significativa porque conservaba además un importante archivo fotográfico familiar, con miles de imágenes antiguas de Palma y Mallorca.
Papelería Minerva, 84 años de historia
Otra despedida importante fue la de Papelería Minerva, situada en la calle Velázquez. El establecimiento había abierto en 1937 y llegó a convertirse en una de las papelerías y librerías más conocidas del centro de Palma. En 2021 bajó la persiana después de 84 años de actividad.
Su cierre coincidió con una época especialmente complicada para los comercios tradicionales de Ciutat. La compra por internet, las grandes cadenas y los cambios en los hábitos de consumo hicieron cada vez más difícil mantener determinados negocios especializados.
La desaparición de Minerva fue también la pérdida de uno de esos lugares donde varias generaciones habían comprado libros, material escolar y productos de papelería.

Can Frasquet y las antiguas pastelerías
Las pastelerías también forman parte de la memoria comercial de Palma. Entre los establecimientos desaparecidos que recuerda ARCA está Can Frasquet, una antigua pastelería que llegó a formar parte del paisaje comercial de la ciudad.
Su nombre aparece junto a otros establecimientos tradicionales en los recorridos dedicados a los antiguos comercios de Palma. No todos los negocios tuvieron el mismo destino. Algunos consiguieron continuar bajo otros nombres o con nuevos propietarios, mientras que otros desaparecieron completamente.
Es el caso de muchos hornos y pastelerías tradicionales, cuyo rastro permanece hoy en fotografías, recuerdos familiares y documentación histórica.
La Balear, en la calle Colom
La calle Colom fue durante décadas una de las grandes arterias comerciales de Palma. Allí se concentraban numerosos establecimientos que hoy ya no existen. Entre ellos estaba La Balear, situada en el número 1, uno de los negocios que ARCA incluyó entre los comercios desaparecidos de esta calle.
No era un caso aislado. En pocos metros podían encontrarse tiendas de moda, perfumerías, mercerías, zapaterías, joyerías, farmacias y otros pequeños negocios. La calle Colom que conocieron generaciones anteriores tenía, por tanto, un aspecto comercial bastante diferente al actual.
Modes Ivory y la antigua moda de Palma
En el número 7 de la calle Colom estaba Modes Ivory, otro establecimiento desaparecido. Las tiendas de moda tenían entonces una relación muy diferente con el cliente. No se trataba únicamente de grandes cadenas con escaparates similares en todas las ciudades, sino de comercios especializados donde el negocio familiar podía mantenerse durante décadas.
Modes Ivory forma parte de esa lista de nombres que todavía pueden resultar familiares a quienes vivieron aquella Palma comercial.
La Casa de la Mitjos
También en la calle Colom estaba La Casa de la Mitjos, un establecimiento especializado que aparece entre los comercios históricos desaparecidos de la zona. Su nombre resulta especialmente curioso para las nuevas generaciones porque identifica claramente un tipo de comercio muy especializado: una tienda dedicada a medias y productos relacionados con la ropa.
Era habitual que las calles comerciales de Palma reunieran negocios de este tipo, cada uno dedicado a una actividad muy concreta. Hoy resulta mucho menos frecuente encontrar esa especialización en el centro de una ciudad.
Perfumería Rillova
En el número 15 de la calle Colom se encontraba Perfumería Rillova. Las antiguas perfumerías formaban parte de una red de pequeños comercios especializados que fueron desapareciendo progresivamente con la expansión de las grandes cadenas.
Rillova es otro ejemplo de cómo una calle podía concentrar numerosos negocios diferentes y reconocibles para los vecinos.

Magatzems Salvat
Al otro lado de la calle Colom estaba Magatzems Salvat, en el número 2. Los antiguos almacenes fueron fundamentales para entender cómo se compraba en Palma durante buena parte del siglo XX.
Antes de la proliferación de centros comerciales y grandes superficies, este tipo de establecimientos tenía una enorme importancia. Eran lugares donde se podía encontrar una variedad considerable de productos sin necesidad de recorrer diferentes cadenas comerciales.
Magatzems Salvat desapareció, como tantos otros negocios que habían formado parte de aquella estructura comercial.
La Montaña, otro comercio que desapareció
ARCA también recuerda La Montaña, establecimiento fundado en 1941 en la calle Jaume II. Su inclusión en los recorridos sobre comercios antiguos de Palma muestra hasta qué punto las calles del centro estaban llenas de negocios familiares y especializados.
Algunos consiguieron sobrevivir varias generaciones. Otros terminaron desapareciendo cuando llegó el momento de la jubilación de sus propietarios y no hubo nadie que continuara con la actividad.

Una Palma llena de comercios que ya no reconocemos
Lo más interesante de recuperar estos nombres es comprobar que el cambio no se produjo solamente en grandes establecimientos. La transformación afectó a cientos de pequeños negocios.
En calles como Sindicat, Oms, Sant Miquel, Jaume II o Colom había una enorme variedad de comercios tradicionales. En muchos casos, el negocio ocupaba el mismo local durante décadas y el nombre de la familia acababa formando parte de la propia calle.
Un reportaje de Radio Mallorca recogía en 2024 el fuerte descenso del comercio tradicional en estas zonas. En Vía Sindicato, por ejemplo, comerciantes señalaban que de los aproximadamente 110 negocios tradicionales que habían existido en la zona quedaban apenas uno o dos.
¿Por qué desaparecieron tantas tiendas históricas?
No existe una única explicación. La jubilación de los propietarios sin relevo generacional ha sido una de las principales causas. También han influido los alquileres de los locales, la competencia de las grandes cadenas, el comercio electrónico y el cambio en los hábitos de compra.
En algunos casos, el negocio seguía teniendo clientes, pero mantenerlo resultaba cada vez más complicado. La transformación turística del centro también ha cambiado el tipo de comercio que ocupa determinadas calles. Un establecimiento pensado principalmente para los vecinos puede tener dificultades para competir con negocios dirigidos a un público turístico mucho más amplio.
El resultado es visible en muchos puntos de Palma: donde antes había una papelería, una zapatería o una tienda familiar ahora puede haber una franquicia, un restaurante, un supermercado o un establecimiento orientado al visitante.
Los nombres que sobreviven aunque las tiendas hayan cerrado
Hay algo curioso en estos comercios. Aunque hayan desaparecido físicamente, sus nombres continúan formando parte de la memoria de Palma. Algunos aparecen en fotografías antiguas. Otros son recordados por antiguos clientes. Y muchos sobreviven gracias a investigaciones y recorridos sobre el patrimonio comercial de la ciudad.
No todos los comercios antiguos han desaparecido. Palma todavía conserva establecimientos centenarios, pero cada cierre hace que la lista de negocios tradicionales sea un poco más corta. Guía Repsol, por ejemplo, recoge varios establecimientos históricos que todavía permanecen abiertos, como La Pajarita, fundada en 1872, o otros negocios tradicionales.
Por eso, recordar las tiendas que cerraron no es solamente hablar de compras. Es también reconstruir cómo era la vida cotidiana de Palma cuando comprar un libro, unos zapatos, una botella de perfume o una cámara fotográfica podía significar entrar siempre en la misma tienda y encontrarse detrás del mostrador a una familia que llevaba allí toda la vida.
Y quizá esa sea una de las cosas que más han cambiado de Palma: no solamente lo que se vende en sus calles, sino quién estaba detrás de cada escaparate.




