Hay lugares de Mallorca que aparecen en prácticamente todas las fotografías de la isla. El Castillo de Bellver, en Palma, es uno de ellos. Su silueta sobre el bosque, su peculiar planta circular y las vistas que ofrece sobre la bahía de Palma lo han convertido en uno de los monumentos más reconocibles de Mallorca. Pero Bellver es mucho más que un buen lugar para hacer fotografías.
Detrás de sus muros hay más de siete siglos de historia, antiguos reyes, presos, conflictos políticos y hasta una de las arquitecturas defensivas más singulares del gótico europeo. Y sí, las vistas desde arriba merecen por sí solas la subida.
¿Dónde está el Castillo de Bellver?
El Castillo de Bellver se encuentra en una colina situada a unos 3 kilómetros del centro de Palma, dentro del conocido bosque de Bellver. Su posición, a unos 112 metros sobre el nivel del mar, no fue casual. Desde esta ubicación se podía controlar buena parte de la ciudad, la bahía de Palma y el territorio que rodeaba la capital mallorquina.
Actualmente, el bosque que rodea el castillo funciona como una de las principales zonas verdes de Palma, por lo que la visita permite combinar patrimonio, historia y naturaleza.
La historia del Castillo de Bellver
La construcción del castillo comenzó en 1300 por orden de Jaume II, rey de Mallorca, y se completó a comienzos del siglo XIV. Su función inicial fue la de residencia real y fortaleza defensiva. Por Bellver pasaron los tres reyes de Mallorca: Jaume II, Sanç I y Jaume III, aunque sus estancias fueron relativamente cortas.
Con el paso del tiempo, el edificio fue perdiendo su función como residencia de la monarquía y adquirió otros usos. Uno de los más importantes fue el de prisión. Durante siglos, Bellver acogió a diferentes presos y personajes políticos. Uno de los más conocidos fue Gaspar Melchor de Jovellanos, que permaneció encarcelado en el castillo entre 1802 y 1808.
El castillo también tuvo relación con diferentes episodios políticos y militares de la historia de Mallorca. En 1717 se convirtió en prisión militar y posteriormente acogió a otros prisioneros, incluidos soldados y oficiales franceses. Durante la Guerra Civil española también volvió a utilizarse como prisión. Por eso, cuando recorres sus estancias resulta interesante recordar que Bellver no fue únicamente un palacio bonito situado sobre Palma. Durante buena parte de su historia también fue un lugar de reclusión.
Lo más llamativo: su planta circular
Si hay algo que diferencia al Castillo de Bellver de muchos otros castillos medievales es su forma. Bellver tiene una planta circular, organizada alrededor de un gran patio central.
El conjunto cuenta con tres torres semicirculares unidas al cuerpo principal y una cuarta torre, la Torre del Homenaje, separada del edificio principal. Esta configuración convierte a Bellver en una construcción extraordinariamente singular dentro de la arquitectura gótica.
Además, el patio central es uno de los espacios más espectaculares del monumento. Sus galerías permiten observar desde diferentes ángulos la peculiar geometría del edificio. No es el típico castillo medieval de enormes murallas rectangulares que muchos tenemos en mente. Bellver es mucho más compacto, simétrico y elegante.
La Torre del Homenaje
La Torre del Homenaje es uno de los elementos más reconocibles del castillo. Se encuentra separada del cuerpo principal y está conectada con él mediante un puente.
Desde las zonas superiores del castillo se pueden contemplar algunas de las mejores panorámicas de Palma, con vistas hacia la bahía, la ciudad y diferentes puntos de Mallorca. Es uno de esos lugares en los que merece la pena detenerse un rato y simplemente mirar.
Las vistas desde Bellver
Probablemente esta sea una de las principales razones por las que muchas personas visitan el castillo. Desde Bellver se obtiene una panorámica de 360 grados de Palma y de la bahía. En días despejados, la posición elevada permite distinguir una enorme extensión del territorio.
La perspectiva también cambia completamente la imagen de Palma. Desde abajo, la ciudad parece dominada por la Catedral, el Palacio de la Almudaina y el frente marítimo. Desde Bellver, en cambio, se entiende mucho mejor cómo se extiende la ciudad alrededor de la bahía.
Por eso, si vas a visitar el castillo, intenta reservar algo de tiempo para la parte superior y no limitarte únicamente a recorrer el museo.
El Museo de Historia de Palma
El Castillo de Bellver alberga en su planta baja el Museo de Historia de la Ciudad. La exposición permite conocer la evolución de Palma a través de diferentes etapas históricas, desde el pasado romano y musulmán hasta la época cristiana.
Es una visita especialmente interesante si quieres entender cómo ha evolucionado Palma y no únicamente conocer el castillo. También se encuentra en el edificio la colección Despuig de escultura clásica. De esta manera, Bellver funciona actualmente como mucho más que un monumento: es también un espacio dedicado a conocer la historia de la ciudad.
Una visita que mezcla castillo, bosque y ciudad
Una de las ventajas de Bellver es su entorno. El castillo está rodeado por el bosque de Bellver, una amplia zona verde que permite al visitante alejarse durante un rato del ambiente más urbano de Palma.
Por eso, una buena opción es dedicar varias horas a la zona. Puedes subir hasta el castillo, visitarlo por dentro, disfrutar de las vistas y después aprovechar para caminar por los alrededores. Además, la propia subida forma parte de la experiencia.
¿Cómo llegar al Castillo de Bellver?
Se puede llegar en transporte público, taxi o vehículo particular.
El Ayuntamiento de Palma indica que las líneas de autobús 4, 20 y 46 permiten acercarse a la zona, mientras que también existe la línea 50 del Bus Turístico, con parada en el propio Castillo de Bellver. También puedes llegar en coche por la calle Camilo José Cela hasta la zona de aparcamiento del castillo. Otra posibilidad es subir andando desde la zona del Terreno. Una de las rutas indicadas por el propio castillo parte de la plaza Gomila y utiliza la calle Bellver y una escalera de 463 escalones. Si eliges esta opción, prepárate para hacer ejercicio.
Horarios del Castillo de Bellver
Los horarios cambian según la época del año.
De abril a septiembre
- Martes a sábado: de 10:00 a 19:00.
- Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00.
- Lunes: cerrado.
De octubre a marzo
- Martes a sábado: de 10:00 a 18:00.
- Domingos y festivos: de 10:00 a 15:00.
- Lunes: cerrado.
El castillo permanece cerrado determinados días festivos, entre ellos el 1 de enero, el Domingo de Pascua, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. Los horarios pueden modificarse con motivo de actividades o actos organizados en el recinto.
Antes de ir conviene comprobar el horario oficial, especialmente si visitas Palma durante un evento especial.
¿Cuánto cuesta entrar?
La entrada general cuesta actualmente 4 euros. También existen tarifas reducidas para determinados colectivos y una tarifa específica para residentes en Palma. Además, los domingos la entrada es gratuita, según la información publicada por el Ayuntamiento de Palma.
Es un dato interesante si estás organizando varias visitas culturales por Palma y quieres ahorrar en entradas.

¿Merece la pena visitar el Castillo de Bellver?
Si estás en Palma, Bellver es uno de esos lugares que resulta difícil dejar fuera de una ruta turística.No solamente por el castillo.Su arquitectura circular es muy diferente a la de otros edificios defensivos de Mallorca, el museo permite conocer mejor la historia de Palma y, sobre todo, las vistas desde la parte superior son excepcionales.
Además, la visita se puede combinar fácilmente con un paseo por el bosque de Bellver.
Algunos datos rápidos
| Dato | Información |
|---|---|
| Lugar | Palma, Mallorca |
| Construcción | Principios del siglo XIV |
| Promotor | Jaume II de Mallorca |
| Estilo | Gótico |
| Forma | Planta circular |
| Ubicación | Bosque de Bellver |
| Altitud | Aproximadamente 112,6 metros |
| Museo | Museo de Historia de la Ciudad |
| Entrada general | 4 € |
| Lunes | Cerrado |
| Vistas | Palma, bahía y entorno de Mallorca |
El castillo que mejor explica Palma
Bellver tiene algo que no todos los monumentos turísticos consiguen. No hace falta ser un apasionado de la historia para disfrutarlo. Puedes visitarlo por su arquitectura, por las vistas, por el museo, por el paseo por el bosque o simplemente porque quieres ver uno de los lugares más emblemáticos de Palma.
Pero conocer su pasado hace que la visita sea diferente. El mismo edificio que hoy recibe turistas y acoge actividades culturales fue residencia real, fortaleza y prisión.
Y quizá ahí esté una de las razones por las que el Castillo de Bellver sigue siendo uno de los grandes símbolos de Palma más de 700 años después de su construcción.




