Discotecas míticas de Mallorca

Hubo una época en la que salir de fiesta por Mallorca significaba conocer una serie de nombres que hoy pueden sonar extraños a quienes han llegado a la isla en los últimos años. Tito’s, Joy Palace, Dhraa, Satélite, Zorba’s o Riu Palace fueron mucho más que discotecas: durante años formaron parte de la vida nocturna de varias generaciones.

Algunas cerraron y desaparecieron por completo. Otras cambiaron de nombre, se transformaron en restaurantes o terminaron teniendo otro uso. Y también están aquellas que todavía ocupan el mismo lugar, pero cuesta reconocerlas cuando uno recuerda lo que fueron.

La noche mallorquina ha cambiado muchísimo y recuperar estos locales es también una forma de recordar cómo era la isla antes de que el ocio nocturno se concentrara en los espacios que conocemos actualmente.

Tito’s: uno de los grandes nombres de la noche de Palma

Hablar de las discotecas históricas de Mallorca obliga a empezar por Tito’s. Situada en el Paseo Marítimo de Palma, Tito’s llegó a convertirse en uno de los establecimientos más conocidos de la isla. Su historia comenzó mucho antes de la época de las grandes discotecas: abrió sus puertas en 1923 y con el paso de las décadas fue transformándose hasta convertirse en uno de los grandes referentes del ocio nocturno.

Por su escenario pasaron artistas y personalidades conocidas y durante muchos años fue uno de los lugares asociados a las noches más exclusivas de Palma. Su desaparición fue especialmente simbólica porque el edificio original terminó siendo demolido para dar paso a un nuevo proyecto inmobiliario. Con él desapareció también una parte muy reconocible del antiguo Paseo Marítimo.

Joy Palace, la discoteca que convirtió Playa de Palma en una referencia musical

El Joy Palace es un caso diferente porque, aunque la antigua discoteca cerró, el nombre ha vuelto a aparecer en el mismo espacio con un concepto completamente distinto. Durante los años de mayor esplendor de Playa de Palma, Joy Palace fue uno de los grandes puntos de encuentro de la zona. Por su cabina pasaron DJs europeos y tuvo como residente a DJ Sammy, que posteriormente alcanzaría fama internacional.

La discoteca cerró en 2005 después de años como uno de los grandes referentes musicales de Playa de Palma. En 2024 regresó como club-restaurante integrado en el Universal Hotel Neptuno, recuperando parte del nombre y de la estética de aquella época. Es decir, Joy Palace no pertenece completamente a la lista de locales desaparecidos: la discoteca que conocieron varias generaciones sí desapareció, pero el nombre consiguió regresar.

Dhraa: una discoteca abandonada durante décadas

Hay casos mucho menos conocidos para quienes no vivieron aquella época. Uno de ellos es Dhraa, situada en la carretera entre Porto Cristo y s’Illot. La discoteca abrió aproximadamente cuatro décadas antes de que dejara de funcionar en 1993.

A diferencia de otros establecimientos que fueron sustituidos por hoteles, restaurantes o nuevas salas, Dhraa quedó abandonada. Con el paso del tiempo, las instalaciones fueron deteriorándose hasta convertirse en uno de esos lugares que recuerdan físicamente una época que ya no existe. Es probablemente uno de los ejemplos más llamativos de cómo algunos antiguos templos de la noche mallorquina acabaron desapareciendo sin que surgiera nada parecido en su lugar.

Satélite: las largas colas de Cala Major

Cala Major también tuvo su propia época dorada. Allí se encontraba Satélite, una discoteca que llegó a ser especialmente conocida por las colas que se formaban para entrar. El local disponía de dos salas y tenía una configuración bastante diferente entre ellas.

Incluso artistas que después se convertirían en grandes nombres de la música española pasaron por su cabina. Una de las noches, por ejemplo, Alaska llegó a pinchar en la sala pequeña. Hoy Satélite forma parte de esa lista de nombres que sobreviven principalmente en los recuerdos de quienes salían por Palma durante los años ochenta y noventa.

Zorba’s: la discoteca tropical de Playa de Palma

En Playa de Palma también estaba Zorba’s, conocida como la discoteca tropical. El local terminó desapareciendo como sala de fiesta y el espacio tuvo posteriormente otros usos. Lo que durante una época fue un lugar de ocio nocturno acabó convertido en restaurante.

Es uno de esos ejemplos que explican perfectamente cómo ha cambiado Playa de Palma: algunos edificios siguen estando ahí, pero la actividad que los hizo famosos ha desaparecido.

Riu Palace: cuando Playa de Palma tenía otra noche

Riu Palace fue otro de los establecimientos que formaron parte de la noche de Playa de Palma. Perteneciente al Grupo Cursach, dejó de funcionar como discoteca en agosto de 2015. Su cierre se produjo en plena temporada turística y puso punto final a otra de las salas que habían tenido un papel importante en la vida nocturna de la zona.

Hoy, para muchos visitantes, resulta difícil imaginar que determinados espacios de Playa de Palma fueron durante años auténticos puntos de referencia para salir de noche.

Palma Palma y la época dorada de la Plaça Gomila

Si hay un lugar que merece un capítulo propio en la historia de la noche de Palma es la Plaça Gomila. Durante décadas fue uno de los grandes centros de ocio nocturno de la ciudad. En los años ochenta, Palma Palma compartía protagonismo con otros locales de la zona y convirtió Gomila en uno de los puntos donde se concentraba la juventud palmesana.

Hoy cuesta relacionar la plaza con aquella imagen. La transformación urbana y el cambio de hábitos de ocio han hecho que aquella Gomila nocturna prácticamente pertenezca a otra ciudad.

No todo en la antigua Gomila eran grandes discotecas. Una parte fundamental de su personalidad estaba en los pequeños bares y locales que se concentraban alrededor de la plaza y que hacían que una noche pudiera convertirse en una auténtica ruta de un establecimiento a otro.

Nivelón fue uno de esos nombres que quedaron asociados a aquella época. Era uno de los bares de chupitos de la zona y formaba parte de una larga lista de locales que llenaban Gomila de ambientes diferentes. La ruta podía incluir nombres como Bicoca, La Isla, Carrusel, Socaire, Boulevard, Pasarela, El Patio, Ethnic, El Chotis, Nivelón, Poc a Poc o Terminal.

La Tasca también forma parte de los recuerdos de aquella Gomila nocturna. Más que una gran discoteca, representa precisamente ese tipo de local pequeño que contribuía a que la zona tuviera una vida nocturna tan intensa. Eran establecimientos donde la gente empezaba la noche antes de terminar en una discoteca o continuaba la fiesta cuando cerraban otros locales.

Warehouse: cuando la fiesta llegó a las naves industriales

No todas las discotecas míticas tenían grandes fachadas ni estaban junto al mar. Warehouse representa otra etapa de la noche mallorquina: la de los clubes más underground vinculados a la música electrónica.

Estaba en Can Valero y fue considerado por muchos uno de los últimos clubes verdaderamente underground de Palma. El local aprovechaba el carácter industrial del polígono y apostaba por una programación electrónica con artistas internacionales. Su desaparición también simbolizó el cambio de escenario de la noche palmesana: de los clubes independientes y espacios industriales a una oferta mucho más concentrada y comercial.

Club 25: la noche electrónica en Marratxí

Otro nombre que merece recuperar es Club 25, inicialmente conocido como Sa Nau. Situado en el polígono de Marratxí, representa esa generación de espacios que llevaron la música electrónica fuera del centro de Palma y de las zonas turísticas.

Los polígonos industriales terminaron convirtiéndose durante determinadas épocas en escenarios inesperados para la vida nocturna de Mallorca.

Es Fogueró: una discoteca gigantesca que acabó abandonada

Es Fogueró fue uno de los grandes nombres de la noche mallorquina. El complejo, situado en la carretera de S’Aranjassa, combinaba restaurante, espectáculos y grandes fiestas y llegó a convertirse en uno de los espacios de ocio más llamativos de la isla. En sus años de actividad acogió espectáculos de gran formato e incluso contó con la actuación de Julio Iglesias en 1992.

Pero aquella etapa duró poco. Es Fogueró cerró sus puertas en 1992 y, con el paso de los años, sus instalaciones quedaron abandonadas. El enorme recinto terminó convirtiéndose en uno de los ejemplos más llamativos de la arquitectura del ocio que desapareció de Mallorca.

La historia tiene además un curioso epílogo: en ese mismo recinto abrió en 2024 AMØK, un nuevo club de grandes dimensiones que recuperó el espacio para la vida nocturna, aunque con un concepto completamente diferente.

Abraxas y la transformación del Paseo Marítimo

El Paseo Marítimo también perdió otros nombres importantes, entre ellos Abraxas (conocida por muchos como Pachá). La zona llegó a concentrar una cantidad enorme de locales nocturnos y durante años fue uno de los lugares imprescindibles para salir en Palma.

La transformación del paseo y el cambio urbanístico han hecho que resulte cada vez más difícil reconocer aquel paisaje nocturno. Tito’s y Abraxas forman parte de esa generación de locales que desaparecieron mientras la zona cambiaba radicalmente.

¿Por qué desaparecieron tantas discotecas de Mallorca?

No existe una única razón. Los cambios en el turismo, las nuevas normativas, las transformaciones urbanísticas, los cambios en los hábitos de ocio y la evolución de las zonas turísticas fueron modificando poco a poco el mapa de la noche mallorquina.

También cambió la forma de salir. Las grandes salas de fiesta que podían reunir a cientos o miles de personas dejaron paso a clubes más pequeños, eventos puntuales, festivales, terrazas y nuevos formatos de ocio. Y algunos locales simplemente no pudieron adaptarse.

El resultado es curioso: muchos de los nombres que fueron imprescindibles para varias generaciones han desaparecido prácticamente del paisaje de Mallorca.

La Mallorca nocturna que ya no volverá

Quizá lo más interesante de estas antiguas discotecas no sea recordar dónde se bailaba, sino entender qué Mallorca había detrás. La isla de los años setenta, ochenta y noventa tenía otra relación con la noche. Había locales enormes, salas de baile, clubes en polígonos, discotecas junto al mar y establecimientos que podían convertirse durante una temporada en auténticos fenómenos sociales.

Algunos edificios han desaparecido. Otros siguen en pie convertidos en restaurantes, hoteles o negocios completamente diferentes. Pero los nombres continúan apareciendo cuando se habla con quienes vivieron aquella época.

Y ahí está precisamente su interés: las discotecas desaparecidas de Mallorca forman parte de la historia de la isla tanto como sus hoteles, sus mercados o sus antiguas fábricas.

Porque también se puede conocer Mallorca mirando aquello que ya no existe.

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