En plena Serra de Tramuntana, en el municipio de Esporles, se encuentra Sa Granja de Esporles, una de las posesiones históricas más conocidas de Mallorca.
Durante décadas fue un lugar muy visitado por quienes querían conocer cómo era la vida tradicional de una gran finca mallorquina. Sus casas señoriales, jardines, huertos, antiguos espacios de trabajo y sistemas hidráulicos convertían la visita en un recorrido por varios siglos de historia de la isla.
Hoy, sin embargo, la situación es diferente y La Granja no funciona actualmente como el museo abierto al público que muchos mallorquines recuerdan.
Una historia que comienza en época islámica
Los orígenes de Sa Granja se remontan a una antigua alquería medieval de época andalusí conocida como Alpic. La ubicación no fue casual. La finca disponía de abundantes recursos de agua procedentes de fuentes de la zona, algo fundamental para desarrollar cultivos y poner en funcionamiento diferentes molinos.
Tras la conquista de Mallorca, la propiedad pasó a estar vinculada a Nuno Sanç, conde del Rosellón, que en 1239 la cedió a los monjes cistercienses de Santa Maria de la Real. El nombre de «granja» aparece documentado por primera vez en 1274. A partir de entonces, la finca fue evolucionando hasta convertirse en una gran posesión agrícola, combinando la actividad productiva con su función residencial.
Una gran posesión mallorquina
Lo interesante de La Granja es que no se trataba simplemente de una casa señorial. El conjunto estaba formado por las viviendas, dependencias agrícolas, jardines, huertos y diferentes instalaciones relacionadas con la explotación de la finca.
La abundancia de agua permitió crear una compleja red hidráulica y favoreció el desarrollo de huertos y jardines. También hubo molinos vinculados al aprovechamiento de estos recursos.
Las casas adquirieron buena parte de su aspecto señorial durante el siglo XVIII, cuando la familia Fortuny llevó a cabo importantes reformas. La posesión mantuvo durante siglos esa doble función de residencia y explotación agrícola.
Sus jardines, uno de sus grandes atractivos
Uno de los elementos que más llamaban la atención de La Granja eran sus jardines. La presencia constante de agua permitió crear un paisaje muy diferente al de otras posesiones de Mallorca, con fuentes, estanques, vegetación y diferentes niveles de bancales. De hecho, los jardines de Sa Granja ya eran conocidos y admirados por viajeros y estudiosos durante el siglo XIX.
Personajes como George Sand o el archiduque Luis Salvador de Austria visitaron lugares de este tipo durante sus estancias en Mallorca, contribuyendo a convertir algunas de las grandes posesiones de la isla en auténticos símbolos del paisaje mallorquín.
De posesión agrícola a museo
La Granja terminó convirtiéndose en un espacio dedicado a mostrar la Mallorca tradicional. Durante su etapa como museo se podían recorrer diferentes estancias de la casa y conocer elementos relacionados con la vida cotidiana y el trabajo en una possessió.
Cocinas, bodegas, herramientas agrícolas, antiguos talleres y otras dependencias permitían hacerse una idea de cómo funcionaba una gran finca mallorquina. También sus jardines y sistemas de agua formaban parte del atractivo de la visita.
Precisamente por conservar esta combinación de arquitectura, paisaje y elementos relacionados con la agricultura tradicional, Sa Granja fue considerada durante años uno de los lugares más interesantes para conocer la Mallorca rural.

La Granja de Esporles es Bien de Interés Cultural
La importancia histórica del conjunto quedó reconocida oficialmente con su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC). La protección incluye las casas de Sa Granja como monumento y sus jardines y huertos en bancales como jardín histórico.
También aparecen protegidos diferentes elementos del conjunto, entre ellos los jardines, un reloj de sol, la antigua almazara y el camino de acceso. La declaración reconoce precisamente el valor de un conjunto que permite entender cómo funcionaban las grandes posesiones mallorquinas y cómo el agua, la agricultura y la arquitectura estaban completamente relacionados.
¿Se puede visitar actualmente La Granja?
Este es el punto que conviene tener en cuenta si estás pensando en acercarte.
La Granja no se encuentra actualmente abierta como el museo que funcionaba antiguamente. Fuentes actuales señalan que la propiedad fue vendida en 2022 y que posteriormente se plantearon cambios de uso. Además, aparecen referencias a partes de la antigua exposición que fueron retiradas.
Por este motivo, no es recomendable utilizar los antiguos horarios y precios que todavía aparecen en algunas páginas de internet. Antes de desplazarse conviene comprobar si existe algún tipo de acceso público o actividad autorizada.
Una visita que explica la Mallorca de antes
Aunque actualmente no pueda visitarse como museo, Sa Granja sigue siendo uno de esos lugares que ayudan a entender la historia de Mallorca. No solo por su casa señorial, sino por todo lo que hay alrededor: los bancales, los jardines, el agua, los cultivos y las antiguas dependencias agrícolas.
Es la imagen de una Mallorca en la que las grandes posesiones eran auténticas unidades económicas y donde cada elemento tenía una función. Y precisamente por eso merece la pena conocer su historia aunque, por el momento, no podamos recorrerla como lo hacían los visitantes de hace unos años.




