Patios de Palma – Casas señoriales del casco antiguo

Hay una Palma que muchas veces pasa desapercibida. Está detrás de grandes puertas de madera, en pequeñas calles del casco antiguo y en antiguos casals que esconden en su interior uno de los elementos arquitectónicos más característicos de la ciudad: los patios mallorquines.

Palma conserva más de medio centenar de casas organizadas alrededor de un patio, con ejemplos que abarcan desde el siglo XIV hasta el siglo XX. Durante siglos fueron mucho más que simples espacios interiores: eran lugares de paso, reunión, descanso y representación social.

Hoy algunos continúan siendo privados, mientras que otros pueden visitarse y permiten descubrir una parte de la historia de Palma que queda fuera de las rutas turísticas más habituales.

¿Por qué son tan importantes los patios de Palma?

Los patios nacieron vinculados a las antiguas casas señoriales de Palma. El patio organizaba buena parte de la vivienda alrededor de un espacio central abierto, que permitía iluminar y ventilar las diferentes estancias. Pero también tenía una función social.

Durante siglos, las familias que vivían en estos grandes casals utilizaban los patios como espacios de encuentro y recepción. Las dimensiones, las columnas, las escaleras, los arcos y los materiales utilizados también servían para mostrar la posición económica y social de sus propietarios. Por eso recorrer los patios de Palma es también recorrer la historia de las familias que tuvieron mayor importancia en la ciudad.

Una arquitectura muy característica

Aunque no todos los patios son iguales, existen elementos que aparecen con frecuencia. Las columnas de piedra, los arcos rebajados, las escaleras monumentales, las barandillas de hierro forjado y los grandes portales de entrada forman parte de la imagen tradicional de los patios palmesanos. También es habitual encontrar plantas y elementos vegetales que aportan frescor al espacio.

El resultado es una arquitectura muy particular, adaptada al clima mediterráneo y al mismo tiempo marcada por las diferentes épocas y estilos que ha vivido Palma.

Can Balaguer: uno de los patios imprescindibles

Si quieres empezar por un patio que actualmente puede visitarse, Can Balaguer es una de las referencias. Situado en la calle de la Unió, este antiguo casal conserva uno de los patios mejor conservados de Palma.

Además, tiene una particularidad importante: es el único patio visitable que mantiene el mobiliario original, según Visit Palma. La visita permite continuar desde el patio hacia la escalera y diferentes estancias del edificio. El edificio también acoge una colección relacionada con el pintor Antoni Gelabert.

La entrada es gratuita y actualmente abre de martes a viernes de 10:00 a 14:00 y sábados, domingos y festivos de 10:30 a 13:30, aunque conviene comprobar los horarios antes de desplazarse.

Can Oleza y sus característicos arcos

En la calle d’en Morei encontramos Can Oleza, uno de los patios más reconocibles del casco antiguo. Su origen se sitúa a finales del siglo XVII y presenta algunos de los elementos que acabarían caracterizando la arquitectura de los patios palmesanos.

Destacan especialmente sus arcos muy rebajados, la logia, las columnas jónicas y la barandilla de hierro forjado. Su diseño llegó a convertirse en una referencia para reformas posteriores realizadas en Palma durante el siglo XVIII. Es uno de esos lugares que demuestra que en Palma muchas veces merece la pena mirar hacia el interior de las fachadas.

Casal Solleric: un patio en pleno Born

El Casal Solleric es otro de los patios más conocidos de Palma. La ubicación ya hace que resulte especialmente sencillo incorporarlo a una visita por el centro, ya que se encuentra en el Passeig del Born.

Su patio destaca por sus grandes dimensiones, los arcos rebajados y una espectacular escalera imperial. Además, el edificio funciona como espacio cultural y acoge exposiciones e instalaciones de arte contemporáneo.

Es una buena combinación para quienes quieren mezclar arquitectura histórica y cultura contemporánea durante una visita a Palma.

Can Oms y la arquitectura del siglo XVII

Otro de los patios que merece la pena conocer es Can Oms, en la calle de l’Almudaina. El edificio estuvo relacionado con la familia Oms desde el siglo XVII y conserva un patio dividido en tres espacios mediante columnas con capiteles jónicos.

El Ayuntamiento de Palma rehabilitó el edificio a finales del siglo XX. Su ubicación también permite combinarlo fácilmente con una visita a la Catedral, el Palacio de la Almudaina y las murallas.

Can Vivot: uno de los grandes nombres de Palma

En la calle Can Savellà se encuentra Can Vivot, uno de los grandes ejemplos de arquitectura señorial de Palma. Visit Palma incluye Can Vivot dentro de su recorrido por los patios del casco histórico y destaca esta zona de la ciudad como uno de los puntos donde se concentran algunos de los mejores patios palmesanos.

La propia guía turística de Palma utiliza Can Vivot como ejemplo de la riqueza arquitectónica que se esconde detrás de las fachadas del casco antiguo.

Otros patios y casals que encontrarás por el centro

La lista no termina aquí. Durante un paseo por el casco histórico pueden aparecer otros edificios históricos como Can Catllar del Llorer, Can Juny, Can Ferrandell, Can Frontera o Ca la Gran Cristiana, entre muchos otros.

Algunos pueden visitarse en determinados momentos, mientras que otros son propiedades privadas o tienen un acceso condicionado. Por eso no conviene entrar en cualquier patio simplemente porque la puerta esté abierta. Algunos siguen formando parte de viviendas o edificios privados.

La ruta de los patios de Palma

Una de las mejores formas de descubrirlos es no plantear la visita como una lista de edificios aislados. Lo interesante es caminar por el casco antiguo y descubrirlos mientras recorres sus calles.

Una ruta aproximada podría comenzar en:

Passeig del Born → Casal Solleric → calle Unió → Can Balaguer → Can Savellà → Can Vivot → Can Oleza → Plaza de Cort → calle Almudaina → Can Oms → Catedral.

Es una ruta principalmente urbana y permite combinar los patios con algunos de los grandes monumentos de Palma.

Además, coincide en buena parte con el recorrido que propone Visit Palma por el centro histórico, que incluye Can Balaguer, Can Catllar del Llorer, Can Vivot, Can Juny, Can Oms y otros edificios históricos.

¿Cuánto tiempo necesitas?

Para hacer una ruta tranquila por los patios y combinarla con otros lugares del centro histórico, puedes reservar entre dos y cuatro horas. Si únicamente quieres conocer algunos patios visitables, la visita puede ser bastante más corta.

Lo interesante es no tener demasiada prisa. Los patios no son monumentos que se disfruten únicamente mirando su fachada. Parte de su encanto está precisamente en cruzar el portal y descubrir lo que hay detrás.

¿Se pueden visitar todos los patios de Palma?

No. Este es un punto importante. Aunque Palma conserva numerosos patios históricos, muchos son privados.

Algunos edificios tienen acceso público porque albergan museos, centros culturales u otras instalaciones municipales. Otros pueden abrirse durante visitas guiadas o actividades culturales. Por eso, antes de planificar una ruta exclusivamente por los patios, es recomendable comprobar cuáles están abiertos al público ese día.

Los patios también cuentan la historia de Palma

Uno de los aspectos más interesantes de estos espacios es que permiten entender cómo ha cambiado la ciudad. Los patios conservan elementos de diferentes épocas y muestran la evolución de la arquitectura palmesana.

Hay ejemplos relacionados con la arquitectura medieval, elementos renacentistas, reformas barrocas y construcciones posteriores. Por eso, recorrerlos es casi como hacer un pequeño viaje por la historia de Palma sin necesidad de entrar en un museo.

El mejor momento para hacer la ruta

Los patios tienen una ventaja evidente frente a muchos otros lugares turísticos de Palma: se encuentran principalmente en el centro histórico, por lo que pueden incorporarse fácilmente a una jornada de visita por la ciudad.

Una buena opción es hacer la ruta por la mañana y combinarla con la Catedral, la Almudaina y las calles del antiguo Call. También puede funcionar muy bien por la tarde, especialmente si después quieres continuar hacia el Born, La Lonja o Santa Catalina. En verano, además, los espacios interiores pueden ofrecer un pequeño respiro frente al calor de las calles.

Los patios de Palma, un patrimonio que merece la pena mirar con calma

Cuando pensamos en Palma solemos pensar en la Catedral, el Palacio de la Almudaina, las murallas o el Paseo del Born. Pero existe otra ciudad menos evidente.

Es la ciudad de los grandes portales, las escaleras de piedra, las columnas, los arcos y los patios escondidos detrás de las fachadas. Los patios de Palma forman parte de una arquitectura que durante siglos estuvo ligada a las grandes familias de la ciudad y que hoy continúa siendo uno de los rasgos más característicos del casco histórico.

Por eso, la próxima vez que pasees por Palma, no te limites a mirar las fachadas.

Fíjate también en las puertas. Algunas esconden auténticos tesoros detrás.

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