Calas de Mallorca que no salen en los tours

Hay una Mallorca que se descubre desde la ventanilla de un autobús turístico y otra que empieza precisamente cuando termina la carretera. No hablamos de playas secretas ni de lugares completamente desconocidos. Algunas de estas calas aparecen en mapas y fotografías desde hace años. Lo que ocurre es que normalmente quedan fuera de las excursiones más populares porque llegar hasta ellas requiere algo más de tiempo, caminar un poco o simplemente desviarse de las rutas habituales. Y quizá ahí esté precisamente su encanto.

En Mallorca todavía existen rincones donde el paisaje pesa más que los servicios turísticos. Lugares donde no encontrarás una fila de hamacas, música en un chiringuito o un autobús descargando decenas de personas. Eso sí, ten en cuenta un detalle importante: en pleno verano, «poco frecuentada» no significa estar completamente solo.

1. Cala Tuent: cuando la carretera ya forma parte del viaje

En la Serra de Tramuntana, al norte de Mallorca, Cala Tuent aparece casi como una recompensa después de una carretera sinuosa y repleta de curvas. La cala está rodeada de montañas y tiene una apariencia muy diferente a las grandes playas turísticas de la isla. Aquí la arena deja paso a las piedras y los cantos rodados, y el paisaje es probablemente la principal razón para venir.

Cala Tuent no cuenta con los servicios habituales de las playas más turísticas, por lo que conviene llegar preparado con agua, comida y calzado adecuado. También existe un restaurante en las inmediaciones.

¿Cómo llegar?

Se accede por carretera desde la zona de Lluc o Sóller, tomando el desvío hacia Cala Tuent. El tramo final es sinuoso y con bastante pendiente, por lo que merece la pena conducir sin prisas. También es posible llegar caminando mediante la ruta de Sa Costera o, durante los meses de verano, en embarcación desde el Port de Sóller.

Ideal para: quienes buscan naturaleza y no necesitan una playa llena de servicios.

2. Cala Bóquer: una cala que hay que ganarse caminando

Muy cerca del Port de Pollença comienza uno de esos caminos que recuerdan que Mallorca también se disfruta a pie. El camino hacia Cala Bóquer atraviesa el valle de Bóquer, entre montañas y vegetación mediterránea, hasta llegar al mar. La recompensa es una pequeña cala de piedras, abierta al norte y completamente alejada del concepto de playa turística convencional. Aquí no encontrarás hamacas ni un paseo marítimo.

Por eso es importante llevar agua, algo de comida y calzado apropiado para caminar. El recorrido suele llevar alrededor de 40-50 minutos, dependiendo del ritmo y de las condiciones del camino. Y hay un detalle muy importante: antes de emprender la caminata conviene comprobar la previsión meteorológica. Con viento fuerte del norte, la experiencia en la cala puede ser bastante diferente.

Ideal para: quienes prefieren caminar un poco antes que compartir playa con cientos de personas.

3. Cala Murta: uno de los rincones más tranquilos de Formentor

Formentor es uno de los lugares más conocidos de Mallorca, pero incluso en esta zona tan visitada existen rincones que pasan bastante más desapercibidos. Uno de ellos es Cala Murta. La pequeña playa está rodeada de pinos y montaña y está formada principalmente por cantos rodados. No hay bares ni una infraestructura turística importante, así que la sensación es muy diferente a la que encontrarás en la cercana playa de Formentor. El acceso a pie es parte de la experiencia. Desde la carretera hay que continuar caminando aproximadamente dos kilómetros hasta llegar al mar. Es recomendable llevar agua, comida, protección solar y calzado adecuado.

Una opción interesante en 2026

Durante el periodo de restricciones de acceso a la península de Formentor, el autobús TIB de la línea 334 cuenta con una parada denominada Cala Murta – Cala Figuera, lo que permite acercarse a esta zona sin tener que conducir por el tramo restringido. En 2026, el periodo indicado por el TIB se extiende del 15 de mayo al 18 de octubre. Es una alternativa especialmente interesante en los meses de mayor afluencia.

Ideal para: quienes quieren conocer otra cara de Formentor.

4. Cala Figuera de Formentor: cuidado con el nombre

Aquí hay una pequeña trampa para quien busca información sobre las calas de Mallorca. Existe una conocida Cala Figuera que se encuentra en el municipio de Santanyí, pero también encontramos Cala Figuera en la península de Formentor. No son el mismo lugar. La de Formentor se encuentra en un entorno mucho más montañoso y forma parte de una zona donde también se encuentra Cala Murta.

La línea 334 del TIB dispone actualmente de una parada conjunta denominada Cala Murta – Cala Figuera, dentro del recorrido hacia Formentor. Es una buena opción para quienes quieren descubrir Formentor más allá de su playa principal y del famoso faro.Eso sí, antes de organizar la visita conviene consultar los horarios del transporte y las condiciones de acceso vigentes ese día.

Ideal para: quienes ya conocen la playa de Formentor y quieren explorar un poco más.

5. Cala en Gossalba: el Formentor que requiere tiempo

En la península de Formentor todavía quedan lugares donde la palabra «acceso» significa realmente caminar. Cala en Gossalba es un buen ejemplo de ello. Se trata de una pequeña cala situada en un entorno mucho más salvaje que las playas que concentran la mayoría de visitantes. Aquí el objetivo no es llegar, colocar la toalla y marcharse unas horas después. El propio camino forma parte del plan. Por eso es importante plantear la visita como una excursión y no como una parada rápida entre dos lugares turísticos. Agua suficiente, protección solar y buen calzado son prácticamente obligatorios.

Ideal para: personas acostumbradas a caminar por terrenos irregulares y que buscan naturaleza por encima de comodidad.

6. Cala Matzoc: una playa diferente en la costa de Artà

En el noreste de Mallorca encontramos otro tipo de paisaje. La zona de Artà conserva algunos de los tramos de costa más interesantes de la isla, especialmente para quienes prefieren caminar antes que buscar una playa accesible directamente en coche. Cala Matzoc es una pequeña playa de arena y piedras rodeada de vegetación mediterránea.

El acceso requiere caminar, pero precisamente esa dificultad hace que la experiencia sea diferente a la de las playas más conocidas de Mallorca. Además, se encuentra dentro de un entorno natural donde merece la pena prestar atención al paisaje y no únicamente al baño.

Ideal para: una excursión de naturaleza con baño incluido.

7. Cala Font Celada: para quienes buscan una Mallorca más salvaje

Seguimos en la costa de Artà. Font Celada es uno de esos nombres que aparecen mucho menos en las guías turísticas que Cala Agulla, Cala Millor o Es Trenc. Y eso forma parte de su atractivo. Llegar hasta esta zona requiere caminar y dedicarle tiempo. No es la típica playa que se incorpora fácilmente a una ruta turística de medio día.

El paisaje es mucho más natural y el entorno invita a pasar unas horas sin prisas. Si decides visitarla, recuerda que estar alejado de las zonas turísticas también significa estar alejado de sus servicios. Lleva agua, comida, protección solar y todo aquello que puedas necesitar, ya que no hay servicios disponibles en la playa.

Ideal para: quienes quieren cambiar el turismo de playa por una pequeña aventura.

8. Cala Sequer: una cala para desconectar del Mallorca más turístico

En la costa este también existen pequeñas calas que quedan fuera de los recorridos habituales. Cala Sequer es una de ellas. No esperes una gran playa de arena ni instalaciones turísticas. Su interés está precisamente en el entorno y en la sensación de encontrarte en un lugar mucho más apartado. Es el tipo de sitio que tiene sentido visitar sin prisas: caminar, llegar, darse un baño y disfrutar del paisaje. Y, sobre todo, respetar el lugar. Cuando una cala tiene pocos servicios, también tiene menos capacidad para absorber basura, ruido y grandes concentraciones de visitantes.

Ideal para: quienes disfrutan descubriendo rincones tranquilos y respetando el entorno.

9. Cala Torta: cuando una playa conocida sigue teniendo otra cara

Cala Torta no es exactamente un secreto. De hecho, aparece en muchas guías de Mallorca. Pero su entorno y su acceso hacen que la experiencia sea bastante diferente de la de las playas urbanas o de las grandes zonas turísticas. Situada en el municipio de Artà, está rodeada de un paisaje natural y conserva un aspecto mucho más abierto y salvaje.

Es uno de esos lugares que demuestra que no siempre hace falta buscar una playa desconocida para encontrar una Mallorca diferente.A veces basta con alejarse de las rutas más habituales.

Ideal para: quienes quieren naturaleza sin renunciar completamente a una playa accesible.

10. Cala Mitjana de Mallorca: no confundir con otras

El nombre vuelve a jugar una mala pasada. En Mallorca hay diferentes lugares cuyos nombres pueden llevar a confusión, especialmente cuando buscamos información sobre calas.

Por eso, antes de salir, merece la pena comprobar siempre la ubicación exacta en el mapa.La Cala Mitjana de la zona de Felanitx es uno de esos pequeños rincones que pueden formar parte de una ruta por la costa sureste, combinándola con otros lugares menos concurridos.

No hace falta convertir la visita en una carrera para conocer diez playas en un día. A veces es mucho mejor escoger una, llevar comida y pasar allí varias horas.

No busques una cala «secreta»

Hay algo que conviene aclarar. En Mallorca quedan muy pocos lugares que puedan considerarse realmente secretos. Internet, Google Maps, Instagram y las redes sociales han hecho que prácticamente cualquier rincón de la isla pueda terminar apareciendo en una lista de «lugares secretos».

Por eso nosotros preferimos hablar de calas que quedan fuera de las rutas turísticas habituales.

La diferencia parece pequeña, pero no lo es. No necesitas encontrar una playa completamente vacía. De hecho, en verano es prácticamente imposible. Solo necesitas encontrar un lugar donde el ritmo sea diferente.

Algunas recomendaciones antes de ir

Las calas más apartadas tienen una ventaja evidente: suelen conservar un ambiente mucho más natural. Pero también exigen algo más de preparación. Lleva siempre agua suficiente, especialmente durante los meses de verano. Si vas a caminar, utiliza calzado adecuado y evita las chanclas para recorridos largos o terrenos irregulares.

También es importante consultar la previsión meteorológica y las condiciones de acceso antes de salir. En lugares como Formentor pueden existir restricciones de tráfico y cambios en el transporte según la época del año.

Y hay una última norma que debería ser obligatoria en cualquier excursión por Mallorca: lo que llevas contigo, vuelve contigo. Y si prefieres un plan muy diferente tienes que saber que en Mallorca tienes muchos pueblos con mucho encanto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *